(1977-1980). El Papa Pablo VI, había promulgado la Exhortación Apostólica: La Evangelización del mundo contemporáneo, “Evangelii Nuntiandi”, en 1976, documento que confirmaba la plena actualidad para la Iglesia del carisma propio de los Clérigos de San Viator. El Papa reafirmaba el principio que el ser de la Iglesia se expresa en su quehacer misionero:
“Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a las personas con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su Muerte y Resurrección gloriosa”.
La Congregación, en España, vive presagios de cambios y nuevas esperanzas. Tras 24 años de gran vitalidad se ha cerrado el Juniorado de Sopuerta y al noviciado llegan pocos candidatos. En 1976 se había interrumpido el noviciado para aumentar en un año la edad de los candidatos. Los escolásticos realizan sus estudios formando parte de las demás comunidades apostólicas a partir del noviciado. Se siente venir una crisis por la inestabilidad vocacional. Sin embargo, la demanda de nuevas experiencias e inserciones en la Provincia se continúa fortaleciendo y apoyando la misión de Chile. Se envían nuevos refuerzos. En febrero de 1976 llegaba a formar parte de la Delegación el Hermano Víctor López de Sosoaga. Fue un aporte muy significativo para la obra viatoriana chilena. En su paso por los colegios de Viña del Mar y Ovalle dejó muy buenos recuerdos. En agosto del mismo año, la Provincia “arriesgaba” tres jóvenes que recién habían terminado sus estudios de magisterio: Aitor Zubizarreta Alegría, Pablo Urbaneja Varona y Kepa Plaza Arróspide, se sumaban a los hombres que viven en profundidad y con gozo su propia vocación de servicio preferencial a los pobres, hombres capaces de acompañar a los jóvenes en sus búsquedas de trascendencia. Fue todo un acontecimiento que marcó la Provincia y a la joven Delegación de Chile. Su trabajo fue realmente fructuoso y la comunidad se sintió fortalecida y agradecida.
Consecuente con la tarea evangelizadora, el Papa Pablo VI, invita a descubrir con audacia y prudencia las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el mensaje e impulsa a utilizar en la transmisión del mensaje evangélico, los medios modernos propios de la civilización de la imagen, la Liturgia y la catequesis, la utilización de los medios de comunicación social, el contacto personal indispensable e insiste en que es un error oponer evangelización a sacramentalización. “La finalidad de la evangelización, dice el Papa es precisamente la de educar en la fe de tal manera que conduzca a cada cristiano a vivir y no a recibir de modo pasivo o apático los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe”.
Un aspecto que marcó en estos años la vida apostólica de la Delegación y su apertura para responder a las urgencias de la Iglesia es la necesidad que sentían algunos Hermanos de contar en las comunidades con sacerdotes que pudieran enriquecer la labor evangelizadora con su ministerio. El Superior provincial, ante las inquietudes que surgen por la apertura que se daba en toda la Congregación escribe a los religiosos chilenos:
“A modo de reflexión os diré que el SACERDOCIO es un Don de Dios que es en beneficio y servicio de los demás. Que ayuda a la santificación personal. Que, entre nosotros, cuando un hermano ya maduro, lo solicita es porque lo ha madurado suficientemente a nivel personal. Sin embargo, la comunidad tiene un rol importante a la hora de discernir sobre la conveniencia o no de ordenar a un hermano. Veamos, pues, el mejor bien del hermano, de la comunidad eclesial a la que va a servir, y las cualidades de todo tipo que interesan a un candidato, sin querer exigirle más de lo debido, y además sabiendo que somos muy diferentes unos de otros y que cuenta mucho la complementariedad…”
En el mes de agosto de 1978 recibían en el templo parroquial de Puente Alto la ordenación sacerdotal, de manos de Mons. Sergio Valech Aldunate, Obispo Auxiliar de Santiago, los Hermanos Javier Ortuondo y Amador Angulo. Fue un acontecimiento que reunió a toda la comunidad viatoriana chilena, a alumnos, ex-alumnos y amigos de la Congregación. Así queda estampada esta celebración:
“A golpe de las siete estábamos en olor de multitud en la Parroquia de Puente Alto, listos para la ordenación sacerdotal de Javier Ortuondo y Amador Angulo. Les impuso las manos Monseñor Sergio Valech Aldunate y les recordó con San Pedro: “Vosotros, como piedras vivas, sois edificados en casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo.”
“José María Zorrilla y Cesáreo Martínez recibieron, respectivamente, el diaconado y las órdenes menores. Día de alegría para la comunidad viatoriana y, en especial para la misión de Chile. Todavía resuena: “Siembra, siembra sin descansar… pronto, pronto florecerán nuestros sudores”.
El P. José María Zorrilla, por grave enfermedad de su padre viaja a España y es ordenado sacerdote en la ciudad de Vitoria el 3 de marzo de 1979 junto a Jesús María Urrutia por Monseñor Jacinto Argaya. El P. Cesáreo Martínez es ordenado sacerdote por Monseñor Sergio Valech el 30 de junio de 1979 en la capilla del Monasterio las Monjas Clarisas de Puente Alto.
La Delegación, en su sencillez y pobreza realiza esfuerzos por vivir conscientemente y con verdadera pasión el momento presente. Intenta responder con realismo a las solicitudes de la Iglesia y a sus necesidades evangelizadoras proyectando con mayor claridad los signos proféticos viatorianos.
La catequesis y la liturgia son su permanente preocupación y se cultivan dándoles especial relevancia. Se asume como metodología la catequesis familiar que comenzó a dar grandes frutos en la Iglesia chilena en la que los verdaderos catequistas son los padres de los niños que se preparan para recibir el sacramento de la Eucaristía. La labor de los religiosos será apoyar la formación de aquellos monitores que acompañarán a los padres en esta novedosa metodología.
En cuanto a recursos de apoyo a la evangelización, un buen grupo de religiosos realizó un curso de “Medios audiovisuales” organizado por el P. Claudio Chouinard c.s.v. del Perú, Director de Sonoviso de Perú, en conjunto con las Hijas de San Pablo que en aquel tiempo dirigían el Centro Catequístico de Santiago. El P. Javier Ortuondo viaja a Lima para informarse del sistema pastoral de Sonoviso y sus técnicas de expansión. Trajo abundante material de Lima y también, aprovechando sus vacaciones en España, consiguió abundante material cualificado para montar un taller de electrónica y una oficina de Sonoviso-audio (pastoral de audiovisuales, diapositivas, etc…). Dado el enorme impacto que adquirió y la actualidad de esos medios para la evangelización, no sólo en nuestras obras, sino también en otras congregaciones, en el verano de 1979, se organizó en la Escuela “Las Nieves” de Puente Alto, un curso para los religiosos que lo desearan.
El informe de la Delegación de aquella época destaca:
“Creemos poder decir que estamos contentos con la labor apostólica que en la Delegación se ha realizado, tanto dentro de nuestros centros como fuera de ellos. Todos los alumnos desde los séptimos años de Enseñanza Básica han tenido Ejercicios Espirituales o jornadas. Se ha atendido a los padres de estos niños a las mamás catequistas, convivencias con los profesores, se ha interesado a laicos y profesores de otros centros por poseer el título de profesor de religión por medio de los estudios por correspondencia que da la Universidad del Norte con sede en Antofagasta.”
“Se ha preparado a jóvenes para la Primera Comunión, para la Confirmación, se ha prestado el colegio para jornadas de grupos parroquiales, se ha ayudado a las parroquias, colegios de religiosas, capellanías, grupos universitarios, etc…”
El documento Pontificio “La Evangelización del mundo contemporáneo” reanima la misión de los Clérigos de San Viator y le da nuevos impulsos.
La razón de ser y de obrar de los viatores que han trabajado a lo largo de estos años en tierra chilenas no ha sido otro que Cristo, centro de sus vidas, y el hombre, sobre todo los jóvenes más necesitados. La pasión viatoriana consiste en promocionar al ser humano desde su propia grandeza de hijo de Dios y constituido como protagonista en una sociedad en la que es necesario se desarrollen todos los valores humanos: la libertad, la verdad, la justicia, el amor, etc… como una respuesta cristiana a los grandes interrogantes del presente especialmente desde el mundo juvenil y escolar. En el informe de la visita del Consejo general a la Provincia de España, el Superior general, P. Thomas Langenfeld manifestaba:
“Se podría decir que el único campo de inserción de los religiosos de la provincia es el escolar. A través de él han aumentado notablemente los compromisos para-escolares. Habría que destacar la labor que se realiza con adultos, las escuelas de padres, los movimientos juveniles, las organizaciones deportivas. En varios lugares se colabora con la parroquia, insertándose en apostolados zonales.” Y añadía “Creemos que la provincia debe promocionar inserciones apostólicas distintas de las escolares. Sería conveniente, para evitar dispersión, que éstas se diesen en las mismas regiones en las que tenemos comunidades.”
A este lado de la Cordillera ya se estaban realizando experiencias nuevas distintas a las escolares. En Ovalle se daba la oportunidad de trabajar en las capillas a través de la catequesis y de la ayuda fraterna. En Puente Alto, en la Población “El Tranque” se dirigía una Comunidad de Base que se transformó en un sector parroquial. Netamente viatoriano, por su estilo acogedor, juvenil y solidario pronto se vio en la necesidad de ampliar sus locales y construir un gran comedor infantil con la colaboración de los católicos de Alemania y la Provincia española. La cercanía a la comunidad de Puente Alto permitía que se soñara un futuro en una nueva parroquia. Sin embargo, las necesidades de la Delegación obligaron con gran dolor establecer prioridades y se entregó la capilla “Nuestra Señora de Fátima”, en enero de 1980 al arzobispado de Santiago:
“Se vio el tema en Consejo Extraordinario y se determinó que la actitud de la Congregación de los C.S.V., en este caso, es hacer la entrega de la totalidad de los locales construidos y que conforman la Capilla, al Arzobispado en la persona del Sr. Vicario de la Zona Oriente, Presbítero Monseñor Cristián Precht y del Párroco de Nuestra Sra. De Las Mercedes, Presbítero Eugenio Pizarro, tal como se especifica en el Convenio existente y firmado por ambas partes el año 1973”.
Los anhelos de tener una parroquia al cuidado de la comunidad viatoriana se hacía cada vez más fuerte. En Viña del Mar no parecía dar sus frutos los intercambios epistolares y diálogos con el obispo del lugar por la Parroquia “San Antonio” de la que dependía el Liceo San Antonio.
En Ovalle, los frailes Franciscanos belgas que ya en otras circunstancias han estado tan cerca de la Comunidad, nuevamente ofrecen una alternativa realmente valiosa para el carisma viatoriano. La necesidad de replegarse de sus efectivos religiosos les urgía abandonar algunas de sus obras. Su desprendimiento y pobreza evangélica que llevan tan noblemente les hace desprenderse de la parroquia más hermosa y que con tanto cariño habían construido con ayuda de sus Hermanos de Bélgica. Ofrecen la parroquia “El Divino Salvador” de Ovalle a los Clérigos de San Viator, sus vecinos por tantos años. Las relaciones entre las dos comunidades siempre fueron excelentes y los encuentros semanales hacían de los religiosos una delicia. Cada comunidad trataba de acoger con más cariño que la otra, cada vez que le tocaba el turno de organizar la convivencia y el compartir. El pueblo los conocía como los Padres franciscanos de San Viator. La despedida de los frailes Franciscanos costó lágrimas a la ciudad.
Después de un proceso de entendimiento entre ambos provinciales, se finiquitan los detalles del traspaso de la Parroquia. Así lo expresa el boletín de la Delegación de aquella época:
“El 19 de Noviembre de 1979, en el Seminario San Viator de Puente Alto, se reúnen los Consejos Franciscano y Viatoriano. Aquel venía presidido por el P. Provincial, que da plenos poderes al P. Oscar y Consejo para tramitar y finiquitar todos los detalles del traspaso de Parroquia y propiedades. Nuestra Congregación se haría cargo únicamente de los gastos de transferencia. La toma oficial de posesión de la Parroquia está fijada para el 1 de marzo de 1980.”
“La idea de este Consejo extraordinario sobre la OBRA de Ovalle es: “UNA SOLA OBRA CON UNA SOLA COMUNIDAD QUE LA DESARROLLA EN SUS ASPECTOS DE COLEGIO Y PARROQUIA” (Las mayúsculas son textuales).
Los Clérigos de San Viator se hacen cargo definitivamente de la Parroquia “El Divino Salvador” el 26 de octubre de 1980 con el consentimiento del Obispo Mons. Francisco Fresno Larraín, gran amigo de la comunidad. Se nombró párroco al P. Saturnino López y se transformó ésta en la primera parroquia de los Clérigos de San Viator de la Provincia de España. Toda la comunidad religiosa se trasladó a vivir en la casa parroquial, antigua residencia de los Padres franciscanos. La obra adquiría un sello especial. Parroquia y colegio, juntos dieron un matiz muy querido por el Fundador el P. Luis Querbes. Fue el comienzo de una nueva obra añorada por la comunidad viatoriana chilena.
Chile está pasando momentos muy críticos. La Iglesia chilena, sabiamente pastoreada por sus obispos, había hecho un discernimiento frente a las graves violaciones contra los derechos humanos que estaban ocurriendo. Al no ser escuchada por las autoridades del gobierno militar, en orden a remediar estos apremios ilegítimos y desapariciones forzosas se había comprometido decididamente en la defensa de la dignidad humana. Había establecido el Comité Pro-Paz, junto con otras Iglesias, para acoger a las víctimas de la persecución de los Servicios de Inteligencia Militar. Como consecuencia, los propios obispos fueron objeto de una gran campaña en que se les acusaba de “hacer política”.
Por esta razón la Iglesia chilena acoge con alegría la exhortación apostólica “Evangelii Nuntiandi”, por cuanto en ella proclamaba que le Evangelización debía preocuparse de los problemas sociales y económicos que afligen a los pobres:
“No es posible aceptar que la obra de la Evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy día, que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad”.
Era el gran mensaje de una Evangelización preocupada por el ser humano, por su promoción, por miles de personas que sufrían el hambre y el atropello en su dignidad.
A partir de 1976 se imponía en la Iglesia la convicción de que la implacable aplicación del modelo económico estaba recaía en las espaldas de los estratos más pobres y que aquel desarrollo venía a conculcar nuevos y apremiantes derechos humanos. La juventud se encuentra privada de ideales. Internamente existían grandes tensiones: por los desaparecidos, abusos contra los derechos humanos, exilio.
El Superior Provincial P. José Luis Ezcurra dejó su impresión con motivo de una visita que realizó a la Delegación:
“Realmente el pueblo sufre mucho y su situación es angustiosa, siendo una de las preocupaciones mayores de los Hermanos el acudir en alivio del hambre y necesidades más elementales de muchos niños.”
“La política económica actualmente tiene un doble objetivo que quiere conseguir a “cualquier costo”: reducir los niveles de inflación y mantener la estabilidad de los precios. Esto ha llevado a los economistas del gobierno a descuidar el impacto de las distintas medidas de política económica utilizadas sobre la distribución del ingreso y particularmente sobre niveles de los sectores más pobres. Cada día el rico se hace más rico y el pobre más pobre.”
“Comparando la evolución de sueldos y salarios con el ingreso nacional por habitante se observa que mientras los asalariados han experimentado una baja de poder adquisitivo del 20%, el ingreso nacional por habitante ha caído el 12%... es decir, que el grupo asalariado que representa el 60% de la fuerza de trabajo es el que ha llevado el peso de la inflación. La evolución de los precios relativos de los distintos bienes ha incrementado en contra de los grupos de bajos ingresos.”
“¿Cómo logran subsistir las familias pobres? Para mí resulta un misterio. Se ha llegado a la conclusión de que el 25% de los chilenos viven en extrema pobreza.”
En varias ocasiones los obispos se han constituido en portadores de este malestar público denunciando la fuerte crisis moral y auspiciando un pronto retorno a la democracia.
Los Clérigos de San Viator no están ajenos a la difícil y dura realidad que está viviendo la Iglesia y el pueblo chileno. Su aporte ha sido desde la constante adhesión a los planteamientos de los obispos y al servicio a los más pobres desde la educación, la colaboración parroquial y el servicio solidario.
La comunidad viatoriana mostró al pueblo chileno la misericordia y ternura de Dios con sus hijos de muchas formas, tales como, los comedores de la Escuela Industrial Las Nieves de Puente Alto que ampliaron su capacidad para dar alimentación a la amplia población escolar que no podía realizarla normalmente en sus hogares. En Ovalle también ampliaron la posibilidad de instalar comedores en diferentes centros parroquiales y capillas dando alimentación a más de trescientos niños de escasos recursos; así mismo se instalaron talleres de costura y confección para dar una posibilidad de trabajo a las dueñas de casa. También el colegio San Viator aumentó la capacidad de comensales diarios. En Viña del Mar el método era diferente y los alumnos llevaban discretamente los alimentos a sus familias.
El Padre Roque Mendizábal, quien fuera gran amigo de los pobres y cerca de dos años Secretario particular de Monseñor Francisco Fresno Larraín, Arzobispo de La Serena y Presidente de la Conferencia Episcopal, viaja Canadá y Estados Unidos con grandes proyectos y solicitudes de ayuda para los más necesitados. Nos deja este dramático testimonio en una carta dirigida al Superior provincial:
“Sabes por qué situación tan dura están pasando los pobres en Chile. Mis contactos con los hambrientos son cada día más estremecedores. Tengo datos y casos espantosos, que apenas me atrevo a contar…”
“La semana pasada en la población Carmelitana de Ovalle, cerca de donde trabajan los viatores, encontraron en un camastro muerta de hambre en una mediagua, una pobrecita mujer que se había acostado para morir de inanición…”
“Pero lo tremendo son los niños hambrientos. Una monjita catalana de una escuela de un barrio de La Serena me decía que los niñitos, al comienzo de este curso en marzo, tenían 7 u 8 kilos menos a lo que corresponde a su peso corriente.”
“Pues, pensando y orando sobre esto hace quince días, me vino esta idea: “¿si yo fuera a Canadá y Estados Unidos a pedir ayuda para los hambrientos…?”
“Le hablé a mi Pastor, exponiéndole mi idea y concluyendo: “No será, Monseñor, una tontera mía?”
“No, Roque, no es una tontera. Tú te vienes conmigo, como mi secretario a Canadá a la reunión que vamos a tener en Ottawa diversos obispos del CELAM a finales de julio… y de allí podemos ir al Congreso Eucarístico de Filadelfia, que precisamente tiene por tema el hambre en el mundo.”
Volvió con una contundente ayuda económica y proyectos para diversas instituciones que apoyaron a los más necesitados otorgando, de manera preferente, trabajo a los jefes de hogares cesantes.
Por otra parte, una constante que marcó a la Delegación durante el trienio 1980-1983, ha sido la preocupación por renovarse internamente y en planificar sus obras y actividades con nuevas orientaciones en diferentes aspectos de la pastoral. Fue también una época de reajustes internos y adaptaciones pedagógicas. Se buscó las personas más cualificadas dentro de la diócesis de Santiago para iluminar el camino viatoriano de evangelización. Durante los vacaciones escolares, en los veranos, se invitaron a diversas personalidades eclesiales, tales como, Monseñor Enrique Alvear, Vicario de Santiago; Monseñor Vicente Ahumada, experto en espiritualidad y formador del Seminario Pontificio; P. Alfredo Poully, experto en Liturgia; P. Miguel Ortega, Director Nacional de Pastoral Juvenil; P. Raúl Hasbún, experto en Moral y responsable de los medios de comunicación de la Diócesis; Monseñor Cristián Precht, Vicario de Pastoral y responsable de la Vicaría de la Solidaridad. También, todos los religiosos asistieron a los Talleres de Experiencia de Dios, del P. Ignacio Larrañaga, en Punta de Tralca.
A nivel de Educación se realizó el Primer Encuentro de Profesores de nuestros tres colegios durante las vacaciones de invierno, entre los días 16 y 19 de julio de 1980. Se realizó en la casa de la Compañía de María, en Viña del Mar. Asistieron diversos especialistas en educación. El Encuentro dio muy buenos resultados, tanto por el compartir de los asistentes, como por las temáticas de actualidad que se trataron.
Las congregaciones religiosas en América Latina, y especialmente en Chile, en un intento de ser fieles a sus carismas fundacionales que les constituye y da sentido de identidad, como lo pedía el Concilio Vaticano II, revisan sus obras apostólicas y comienzan a abandonar los colegios optando por una acción pastoral más decidida en el ámbito parroquial y poblacional. Este cambio, además, coincide con un nuevo rol que el laicado asume en el ámbito de la Educación.
Sin embargo, el respaldo que dan los obispos a nuestras obras en las diócesis donde las Comunidades están insertas, y el constante discernimiento comunitario sobre la validez de las obras, confirman profundamente a los Hermanos en el trabajo educativo en que estaban comprometidos. Así lo corrobora el Superior Provincial:
“Los señores obispos consultados han insistido en que se continúe con la obra colegial como apostolado más deseado por ellos. Esto nos debe animar a conservar con optimismo las actuales obras y desde ellas potenciar aquellas actividades variadas y de valor inapreciable que difícilmente se pudiera conseguir sin la base colegial”.
Monseñor Sótero Sanz Villalba, Nuncio apostólico, en 1977, expresaba:
“Lo que se siembra en la niñez y en la juventud es garantía de cosecha para la edad madura. Hoy puedo constatar – y quiero expresarlo con toda claridad – que la fe en la validez de la Escuela Católica a todos los niveles, años atrás algún tanto opacada y aún contradicha en el seno de bastantes Comunidades Religiosas, ha renacido en Chile. Uno de mis mayores sufrimientos, hasta hace algún tiempo era recibir Comisiones de Padres y Apoderados, a Señores Obispos o a otros Representantes, que venían a pedirme intercesión y ayuda a fin de que se evitara el cierre de tal o cual escuela particular.”
Era una realidad, que incluso, a nivel de religiosos de diferentes congregaciones, se diferenciaban como progresistas o conservadores si mantenían o no los colegios.
La Sagrada Congregación para la Educación Católica zanja esta discusión y la misión viatoriana chilena con motivo del documento que publicara en 1977 “La Escuela Católica” se siente una vez más confirmada en el camino emprendido:
“La Escuela Católica entra de lleno en la misión salvífica de la Iglesia y particularmente en la exigencia de la educación a la fe. Sabiendo que la conciencia psicológica y moral son llamados por Cristo a una simultánea plenitud como condición para que el hombre reciba convenientemente los dones divinos de la verdad y de la gracia, la Iglesia se siente comprometida a promover en sus hijos la plena conciencia de que han sido regenerados a una vida nueva. El proyecto educativo de la Escuela Católica se define precisamente por su referencia explícita al Evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los jóvenes, teniendo en cuenta los condicionamientos culturales de hoy”.
Más adelante agrega: “Así como ella (la escuela) desarrolla un “auténtico apostolado”. Dedicarse, pues, a este apostolado” significa cumplir una tarea eclesial insustituible y urgente”.
Refiriéndose a la escuela y los Institutos religiosos el documento especifica:
“Algunos problemas provienen del hecho de que algunos Institutos Religiosos fundados para el apostolado educativo escolar, a causa de las transformaciones sociales o políticas, posteriormente se han dedicado a otras actividades abandonando las escuelas. En otros casos, el esfuerzo de adecuarse a las recomendaciones, del Concilio Vaticano II respecto de una revisión del propio carisma a la luz de los orígenes del Instituto, ha orientado a algunos religiosos y religiosas a abandonar las Escuelas Católicas.”
“Es necesario revisar ciertas motivaciones aducidas contra la enseñanza. Se escoge un apostolado llamado “más directo”, olvidando la excelencia y el valor apostólico de la actividad educativa en la escuela. Algunos tienden a dar mayor importancia a una acción individual que a la desarrollada comunitariamente en instituciones específicamente apostólicas. Las ventajas de un apostolado comunitario en el campo educativo son evidentes. Algunas veces se pretende justificar el abandono de las escuelas católicas por un motivo de ineficacia, al menos aparente, en la consecución de ciertos objetivos. Estas consideraciones invitarían, más bien, a someter a una profunda actitud de humildad y esperanza, propias de todo educador convencido de que su obra no puede ser medida con los criterios racionalistas que se aplican en otros campos.”
“En el caso de que situaciones particulares pudieren revisar el apostolado escolar, o transformarlo en otras actividades, corresponde a la competente autoridad eclesiástica local valorar la oportunidad y necesidad de semejante cambio, teniendo presentes las reflexiones de la pastoral de conjunto anteriormente expuestas”.
La vinculación entre Evangelización y escuela viatoriana, como característica que define el apostolado de los Clérigos de San Viator en Chile también es reconocido por muchos padres de familias y personalidades que han compartido con la Comunidad viatoriana. Estos son los sentimientos expresados por Ninfa Casanova madre de los cuatro hermanos Valenzuela que estudiaron en el colegio San Viator de Ovalle:
“ Como madre que soy, me dirijo expresando mis sentimientos muy honestos y humildes al Colegio San Viator, ya que para mí ha sido la prolongación de mi hogar, debido a que mis hijos pasan la mayor parte del tiempo en él, recibiendo los conocimientos, el cariño y toda la educación tanto humanista, moral y cristiana que el colegio les brinda, pues muchas veces para mí es difícil dárselas, ya que como mujer soy madre, dueña de casa, y me desempeño trabajando todo el día fuera de ella.”
“Para nosotros, como familia y padres de tantos hijos, es un orgullo y estamos muy agradecidos y hemos tenido la gran satisfacción y alegría de ver que ellos, día a día, se han ido convirtiendo poco a poco en los jóvenes responsables, educados y cariñosos; es por eso que deseo sinceramente que el Colegio San Viator, continúe la senda trazada hasta hoy, entregando su enseñanza dentro de la base de la Comunidad Cristiana. También como madre les diría a mis hijos que se sientan orgullosos de ser escogidos por la Comunidad Viatoriana, recibiendo toda enseñanza que les entregan los profesores”.
Quien fuera alumno de los Clérigos de San Viator y posteriormente Alcalde de la ciudad de Ovalle, Don. Sergio Peralta Morales, abogado, no se queda atrás en elogios hacia su querida comunidad viatoriana:
“Fueron en efecto, quienes llegaron desde España, y muchos de nuestros chilenos, los que hicieron posible la estructuración humana y física del Colegio San Viator y, quienes en el transcurso de estos años, produjeron también el reconocimiento nacional, por la valorización educacional y cultural entregada por el establecimiento ovallino, que surge y se destaca como uno de los pilares básicos en que se fundamenta y desarrolla la cultura en nuestra Provincia.”
“Hemos sido muchos quienes hemos vivido la convivencia fraternidad y estudios en las aulas del Colegio San Viator, y cada uno de nosotros tiene lazos inmejorables con los que también han compartido la difícil tarea de formar a los futuros chilenos.”
“No tengo dudas, acerca de que, cada uno de quienes hemos compartido la educación entregada por el Colegio San Viator, hemos sido capaces en nuestras diversas funciones, de entregar en mayor o menor grado, los mismos principios, bases de justicia, equidad, solidaridad, y fraternidad que fundamentaron la acción constante y permanente de quienes nos entregaron lo mejor de sí, sin esperar retribución.”
“Por ello, no puedo, en estas cuatro líneas, omitir el nombre de sacerdotes, hermanos, clérigos y profesores como Roque Mendizábal, Ramón Arizón, Aitor Zubizarreta, Javier, Daniel, Amador y tantos otros, quienes hicieron posible que cientos de jóvenes de Ovalle recogiesen el mensaje de Paz y cultura que prodigaban todos ellos.”
“Por ello, todos quienes hemos vivido la experiencia de estudiar en el colegio San Viator de Ovalle, sentimos con profunda alegría cómo se ha consolidado en nuestro ser, el pensamiento, acción y cultura entregado por todos los estamentos del Colegio, esperando asimismo que las generaciones futuras estudien y egresen del mismo colegio recibiendo los valores trascendentes que nos fueron entregados en nuestros años de colegio.”
Un gran amigo de la Comunidad religiosa, apoderado y posteriormente Intendente de la Cuarta Región del País, Don Omar Elorza Smith, había conocido a los Clérigos de San Viator desde sus inicios en la ciudad de Ovalle. Deja su sentido testimonio:
“Llegan a esta ciudad laica por excelencia, poco creyente por decir lo menos y sin embargo les acoge con alegría y casi sin darse cuenta ella es marcada por su acción y especialmente por su manera de ser, y la Comunidad de San Viator penetra en ella y se hace parte de la ciudad. Esta conquista tiene también un alto precio ya que más de un misionero, sin perder la fe, deja su vocación religiosa.”
“La segunda razón importante, es su filosofía y la manera de aplicarla. Es naturalmente de inspiración cristiana y su objetivo: educar y formar jóvenes, pero lo significativo, es que no importa su origen, sus padres pueden ser obreros, campesinos o profesionales, comerciantes o latifundistas, todos tendrán las mismas oportunidades y esto se proyecta a Padres y Apoderados, formando así la gran familia Viatoriana, fuerza creadora de grandes realizaciones.”
“Hoy vemos un Colegio consolidado en lo material, con alto prestigio académico; pero lo que es más importante, con renovadas inquietudes para abrir nuevas rutas. No actuar de esa manera sería como traicionar a su Santo Patrono, viajero y leal. Por ello el Colegio debe seguir creciendo y mirando hacia atrás sólo para sacar más energía al ver lo bueno realizado. Ovalle lo necesita y así creo también lo demandan el cariñoso recuerdo de los que ya no están con nosotros y que ayer fueron protagonistas de esta obra, me refiero a Nazario, Marcelino, Juan, Feliciano, Valentín, Jesús, Julián, Roque y tantos otros que espiritualmente siguen con nosotros.”
“Si ayer la Congregación confió en vecinos, que no siempre compartieron sus puntos de vista espirituales y que en respeto mutuo obtuvieron logros significativos para bien de los educandos y de la propia ciudad; hoy con exalumnos numerosos e importantes, con activas comunidades de base, con una congregación en aumento, con gran credibilidad y respaldo de la ciudad; ¿no será el momento de emprender nuevos pasos tras antiguas esperanzas de un pueblo que ve en los Clérigos de San Viator, el camino para sus hijos?”
“Por todo lo anterior, me permito pensar en voz alta y sugerir a la actual Familia Viatoriana, seamos leales a San Viator y sigamos caminando.”
Una madre y apoderada de sus cinco hijos que estudiaron en el Liceo Parroquial San Antonio de Viña del Mar, la Sra. Doña María Cristina Altamirano, testimonia la experiencia y los buenos momentos que vivió a junto a la Comunidad viatoriana:
“… Siendo apoderada, participé en cuanta actividad pastoral se nos presentaba. Participé en los Retiros de Padres y en actividades solidarias.”
“En una ocasión, el Padre Miguel Uzábal me comentó la necesidad de hacer algo por los demás. Comenzábamos un gran proyecto de solidaridad en el Comedor del Liceo y en actividades de recolección de alimentos y ropas para familias que estaban pasando por una situación económica difícil. No contento, el Padre Miguel abrió el proyecto a otros grupos de necesitados fuera del ámbito colegial. En cada una de las actividades me tocó ver lo grande que es Dios, lo silencioso de su actuar, la sonrisa de los niños y de tantas mujeres que veían llegar la ayuda en momentos de suma necesidad. Doblegamos nuestras estrategias para sensibilizar y recolectar las ayudas que llegaban de toda la Comunidad Educativa.”
“En ese momento, junto con otros apoderados, vivíamos la fe, nuestra fe. Cada actividad se sosegaba con el agradecimiento a Dios, que sostenía nuestro obrar. Las Eucaristías reunían nuestras voces para celebrar aquello que creíamos. Dios nos había convocado para servir, nos había reunido en torno a una comunidad religiosa: los Clérigos de San Viator.”
“En pocas palabras, los religiosos inyectaban en nuestra vida la pasión de hacer algo concreto por los demás, de celebrar nuestra fe, de profundizarla en cada uno de los encuentros y retiros que realizábamos para degustar la Palabra de Dios y discernir cuánto quería de cada uno de nosotras”.
“Me tocó acompañar a mis hijos en su participación en movimientos de la pastoral que suscitaban en ellos muchas energías para servir. Muchos fines de semana asistían y ayudaban a otros jóvenes a conocer y seguir a Jesús. Los veía apasionados (hasta ahora) y me llamaba mucho la atención. Descubrí, en aquellos religiosos que los guiaban, una gran pasión por Jesús. Hombres enamorados de Cristo que suscitaban en muchos jóvenes el apasionarse por la causa de Jesús. Estos jóvenes dejaban muchas cosas para ayudar a otros y esto lo encontraba formativo en todos sus aspectos. Estos religiosos, con sus vidas, mostraban a un Dios vivo, lleno de vitalidad y con muchas ganas de transformar, de revolucionar la sociedad con el Evangelio”.
En 1979, los Clérigos de San Viator acogieron con mucha alegría la visita del Superior provincial, el P. José Luis Ezcurra, que vino acompañado por el P. Jaime Gómez, consejero provincial. En diversos encuentros entregó sus orientaciones. Entre sus diversos consejos recomendó sobre la vida comunitaria y la urgente necesidad de un estilo de pastoral vocacional:
“a/ En Latinoamérica, por el contexto en que nos movemos y por la idiosincrasia peculiar de estos pueblos, es preciso el cultivo vigoroso de la vida fraterna como integradora de la AFECTIVIDAD, que fácilmente podría desviarse a compensaciones inadecuadas.
b/ También hay que destacar que el temperamento español es distinto al de los chilenos, consecuentemente habrá que hacer un esfuerzo grande para que la pastoral vocacional se adapte en su forma de ser, más que implantar la nuestra”.
Un compromiso que quedó claro con su visita fue el de elaborar en cada casa, antes del comienzo de curso el: PLAN O PROYECTO DE VIDA COMUNITARIA.
El P. Provincial insistió también en lo provechoso que podría resultar la elaboración del Proyecto personal y ofrecido a la consideración del grupo comunitario.
Este año concluía su segundo período de gobierno el P. Feliciano Nebreda. El 20 de enero de 1979, en presencia del Superior provincial, se procedió a la elección y nombramiento de Superior delegado. Resultó elegido el P. Amador Angulo por amplia mayoría y el Superior provincial, con el voto del Consejo provincial, hizo el nombramiento público, confirmando así al P. Amador como Delegado provincial por tres años. Se reflexionó sobre el número de consejeros y se consideró la conveniencia que de que lo acompañaran dos consejeros y en lo posible formaran un equipo de vida. Resultaron elegidos los Hermanos Miguel Uzábal y Ramón Arizón. Los tres Hermanos fijan su residencia en “La Parcela” de Puente Alto. Se confirma como Administrador de la Delegación el P. Javier Ortuondo Vicarregui.
Fue un deseo manifestado por el reciente nombrado Superior delegado, junto a sus consejeros, que todas las comunidades se transformaran en “comunidades suscitadoras y cultivadoras de vocaciones”, una gran inquietud que venía surgiendo hacía varios años y que ahora se transformaba decididamente en la primera prioridad.
Se nombra una comisión, formada por el Javier Ortuondo, José María Zorrilla y Gerardo Soto, para buscar una casa de acogida para jóvenes con inquietud vocacional. Se estudian varias alternativas tanto en Santiago como en Viña del Mar. Después de realizar un serio discernimiento sobre esta situación se recomienda que se refaccione la “parcela” de Puente Alto. En agosto del mismo año se inician las obras de ampliación de la casa primitiva con 9 habitaciones, sala de reuniones, recibidor y biblioteca en la parte nueva. Capilla y comedor ampliado, recibidor y 4 habitaciones más en la parte antigua, transformándose así esta casa en Postulantado y casa de acogida para los jóvenes que asisten a jornadas vocacionales.
También surge en la Delegación un trabajo muy interesante en relación a la pastoral juvenil y vocacional. En los tres colegios se organizan grupos de jóvenes comprometidos y con alguna idea de vocación cristiana específica. En Ovalle aparece el “Grupo Viator” y en Viña del Mar el “Grupo Inquietud”, como semillas de un futuro movimiento juvenil viatoriano.
Con veinte religiosos terminaba la Misión de la Inmaculada el año 1979. Durante el mismo regresaron a España, después de una estancia de tres años en Chile los Hermanos Aitor Zubizarreta, Pedro Plaza y Pablo Urbaneja. Era el mes de septiembre. En agosto habían llegado, por primera vez, animados y llenos del espíritu misionero propio de los hijos del P. Luis Querbes, los Hermanos José Ángel Murguía, Juan Alarcón, José Ignacio San Román y Julián Osorno. El 26 de octubre del año siguiente el Hermano José Gómez Huidobro, con sus sesenta años, partía de España a unirse al grupo de los misioneros. Se le despidió en Casaquemada, residencia provincial. Al día siguiente de su llegada a Chile ya estaba en su querida comunidad y escribía: “feliz y lleno de emociones. Grandes recibimientos. Las Comunidades de la Parcela y las Nieves, encantadoras, a porfía por obsequiarme. He dejado mucho, pero he encontrado mucho…emocionado por la despedida y el recibimiento”.
A partir del 25 de mayo de 1980, fiesta de Pentecostés, corrieron aires de gran impulso misionero en la Iglesia y en todo el país. Se lanza la campaña de inicio del Congreso Eucarístico a nivel Nacional. El inicio fue con una misa de juventud, celebrada en todas las catedrales. En ellas cada obispo entregó una carta pastoral que fue la carta magna de toda la campaña de evangelización. Ella misma es un anuncio de Cristo y una convocación a las actividades del Congreso. El Lema: “No teman, abran las puertas a Cristo”. Los objetivos: una acción pastoral centrada en Cristo, un Congreso Eucarístico, una movilización masiva en que se introduce en todos los hogares “El Cristo Peregrino”, y una acción pastoral de multitudes.
Todos los religiosos viatorianos responden a la invitación del Superior delegado en orden a comprometerse a nivel personal, comunitario, colegial y parroquial adhiriéndose a toda la Iglesia y planificando las actividades propias de acuerdo a las orientaciones de la Conferencia episcopal nacional. La gran novedad fue no centrar el Congreso Eucarístico en concentraciones masivas de pocos días, sino establecer todo un plan de evangelización y catequesis distribuido a lo largo del año para el trabajo en comunidades de base. La evaluación final demostró que el esfuerzo realizado merecía la pena.
Sin lugar a dudas, una evaluación realizada sobre el significado que los Clérigos de San Viator han tenido en la Iglesia y en la Pastoral de Chile nos demuestra con claridad que su aporte se ha realizado decididamente en comunión con los obispos e insertos en la realidad concreta eclesial. Su característica pastoral desde los inicios de la fundación, es la causa por los pobres y los jóvenes.
(1977-1980). El Papa Pablo VI, había promulgado la Exhortación Apostólica: La Evangelización del mundo contemporáneo, “Evangelii Nuntiandi”, en 1976, documento que confirmaba la plena actualidad para la Iglesia del carisma propio de los Clérigos de San Viator. El Papa reafirmaba el principio que el ser de la Iglesia se expresa en su quehacer misionero:
“Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a las personas con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su Muerte y Resurrección gloriosa”.
La Congregación, en España, vive presagios de cambios y nuevas esperanzas. Tras 24 años de gran vitalidad se ha cerrado el Juniorado de Sopuerta y al noviciado llegan pocos candidatos. En 1976 se había interrumpido el noviciado para aumentar en un año la edad de los candidatos. Los escolásticos realizan sus estudios formando parte de las demás comunidades apostólicas a partir del noviciado. Se siente venir una crisis por la inestabilidad vocacional. Sin embargo, la demanda de nuevas experiencias e inserciones en la Provincia se continúa fortaleciendo y apoyando la misión de Chile. Se envían nuevos refuerzos. En febrero de 1976 llegaba a formar parte de la Delegación el Hermano Víctor López de Sosoaga. Fue un aporte muy significativo para la obra viatoriana chilena. En su paso por los colegios de Viña del Mar y Ovalle dejó muy buenos recuerdos. En agosto del mismo año, la Provincia “arriesgaba” tres jóvenes que recién habían terminado sus estudios de magisterio: Aitor Zubizarreta Alegría, Pablo Urbaneja Varona y Kepa Plaza Arróspide, se sumaban a los hombres que viven en profundidad y con gozo su propia vocación de servicio preferencial a los pobres, hombres capaces de acompañar a los jóvenes en sus búsquedas de trascendencia. Fue todo un acontecimiento que marcó la Provincia y a la joven Delegación de Chile. Su trabajo fue realmente fructuoso y la comunidad se sintió fortalecida y agradecida.
Consecuente con la tarea evangelizadora, el Papa Pablo VI, invita a descubrir con audacia y prudencia las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el mensaje e impulsa a utilizar en la transmisión del mensaje evangélico, los medios modernos propios de la civilización de la imagen, la Liturgia y la catequesis, la utilización de los medios de comunicación social, el contacto personal indispensable e insiste en que es un error oponer evangelización a sacramentalización. “La finalidad de la evangelización, dice el Papa es precisamente la de educar en la fe de tal manera que conduzca a cada cristiano a vivir y no a recibir de modo pasivo o apático los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe”.
Un aspecto que marcó en estos años la vida apostólica de la Delegación y su apertura para responder a las urgencias de la Iglesia es la necesidad que sentían algunos Hermanos de contar en las comunidades con sacerdotes que pudieran enriquecer la labor evangelizadora con su ministerio. El Superior provincial, ante las inquietudes que surgen por la apertura que se daba en toda la Congregación escribe a los religiosos chilenos:
“A modo de reflexión os diré que el SACERDOCIO es un Don de Dios que es en beneficio y servicio de los demás. Que ayuda a la santificación personal. Que, entre nosotros, cuando un hermano ya maduro, lo solicita es porque lo ha madurado suficientemente a nivel personal. Sin embargo, la comunidad tiene un rol importante a la hora de discernir sobre la conveniencia o no de ordenar a un hermano. Veamos, pues, el mejor bien del hermano, de la comunidad eclesial a la que va a servir, y las cualidades de todo tipo que interesan a un candidato, sin querer exigirle más de lo debido, y además sabiendo que somos muy diferentes unos de otros y que cuenta mucho la complementariedad…”
En el mes de agosto de 1978 recibían en el templo parroquial de Puente Alto la ordenación sacerdotal, de manos de Mons. Sergio Valech Aldunate, Obispo Auxiliar de Santiago, los Hermanos Javier Ortuondo y Amador Angulo. Fue un acontecimiento que reunió a toda la comunidad viatoriana chilena, a alumnos, ex-alumnos y amigos de la Congregación. Así queda estampada esta celebración:
“A golpe de las siete estábamos en olor de multitud en la Parroquia de Puente Alto, listos para la ordenación sacerdotal de Javier Ortuondo y Amador Angulo. Les impuso las manos Monseñor Sergio Valech Aldunate y les recordó con San Pedro: “Vosotros, como piedras vivas, sois edificados en casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo.”
“José María Zorrilla y Cesáreo Martínez recibieron, respectivamente, el diaconado y las órdenes menores. Día de alegría para la comunidad viatoriana y, en especial para la misión de Chile. Todavía resuena: “Siembra, siembra sin descansar… pronto, pronto florecerán nuestros sudores”.
El P. José María Zorrilla, por grave enfermedad de su padre viaja a España y es ordenado sacerdote en la ciudad de Vitoria el 3 de marzo de 1979 junto a Jesús María Urrutia por Monseñor Jacinto Argaya. El P. Cesáreo Martínez es ordenado sacerdote por Monseñor Sergio Valech el 30 de junio de 1979 en la capilla del Monasterio las Monjas Clarisas de Puente Alto.
La Delegación, en su sencillez y pobreza realiza esfuerzos por vivir conscientemente y con verdadera pasión el momento presente. Intenta responder con realismo a las solicitudes de la Iglesia y a sus necesidades evangelizadoras proyectando con mayor claridad los signos proféticos viatorianos.
La catequesis y la liturgia son su permanente preocupación y se cultivan dándoles especial relevancia. Se asume como metodología la catequesis familiar que comenzó a dar grandes frutos en la Iglesia chilena en la que los verdaderos catequistas son los padres de los niños que se preparan para recibir el sacramento de la Eucaristía. La labor de los religiosos será apoyar la formación de aquellos monitores que acompañarán a los padres en esta novedosa metodología.
En cuanto a recursos de apoyo a la evangelización, un buen grupo de religiosos realizó un curso de “Medios audiovisuales” organizado por el P. Claudio Chouinard c.s.v. del Perú, Director de Sonoviso de Perú, en conjunto con las Hijas de San Pablo que en aquel tiempo dirigían el Centro Catequístico de Santiago. El P. Javier Ortuondo viaja a Lima para informarse del sistema pastoral de Sonoviso y sus técnicas de expansión. Trajo abundante material de Lima y también, aprovechando sus vacaciones en España, consiguió abundante material cualificado para montar un taller de electrónica y una oficina de Sonoviso-audio (pastoral de audiovisuales, diapositivas, etc…). Dado el enorme impacto que adquirió y la actualidad de esos medios para la evangelización, no sólo en nuestras obras, sino también en otras congregaciones, en el verano de 1979, se organizó en la Escuela “Las Nieves” de Puente Alto, un curso para los religiosos que lo desearan.
El informe de la Delegación de aquella época destaca:
“Creemos poder decir que estamos contentos con la labor apostólica que en la Delegación se ha realizado, tanto dentro de nuestros centros como fuera de ellos. Todos los alumnos desde los séptimos años de Enseñanza Básica han tenido Ejercicios Espirituales o jornadas. Se ha atendido a los padres de estos niños a las mamás catequistas, convivencias con los profesores, se ha interesado a laicos y profesores de otros centros por poseer el título de profesor de religión por medio de los estudios por correspondencia que da la Universidad del Norte con sede en Antofagasta.”
“Se ha preparado a jóvenes para la Primera Comunión, para la Confirmación, se ha prestado el colegio para jornadas de grupos parroquiales, se ha ayudado a las parroquias, colegios de religiosas, capellanías, grupos universitarios, etc…”
El documento Pontificio “La Evangelización del mundo contemporáneo” reanima la misión de los Clérigos de San Viator y le da nuevos impulsos.
La razón de ser y de obrar de los viatores que han trabajado a lo largo de estos años en tierra chilenas no ha sido otro que Cristo, centro de sus vidas, y el hombre, sobre todo los jóvenes más necesitados. La pasión viatoriana consiste en promocionar al ser humano desde su propia grandeza de hijo de Dios y constituido como protagonista en una sociedad en la que es necesario se desarrollen todos los valores humanos: la libertad, la verdad, la justicia, el amor, etc… como una respuesta cristiana a los grandes interrogantes del presente especialmente desde el mundo juvenil y escolar. En el informe de la visita del Consejo general a la Provincia de España, el Superior general, P. Thomas Langenfeld manifestaba:
“Se podría decir que el único campo de inserción de los religiosos de la provincia es el escolar. A través de él han aumentado notablemente los compromisos para-escolares. Habría que destacar la labor que se realiza con adultos, las escuelas de padres, los movimientos juveniles, las organizaciones deportivas. En varios lugares se colabora con la parroquia, insertándose en apostolados zonales.” Y añadía “Creemos que la provincia debe promocionar inserciones apostólicas distintas de las escolares. Sería conveniente, para evitar dispersión, que éstas se diesen en las mismas regiones en las que tenemos comunidades.”
A este lado de la Cordillera ya se estaban realizando experiencias nuevas distintas a las escolares. En Ovalle se daba la oportunidad de trabajar en las capillas a través de la catequesis y de la ayuda fraterna. En Puente Alto, en la Población “El Tranque” se dirigía una Comunidad de Base que se transformó en un sector parroquial. Netamente viatoriano, por su estilo acogedor, juvenil y solidario pronto se vio en la necesidad de ampliar sus locales y construir un gran comedor infantil con la colaboración de los católicos de Alemania y la Provincia española. La cercanía a la comunidad de Puente Alto permitía que se soñara un futuro en una nueva parroquia. Sin embargo, las necesidades de la Delegación obligaron con gran dolor establecer prioridades y se entregó la capilla “Nuestra Señora de Fátima”, en enero de 1980 al arzobispado de Santiago:
“Se vio el tema en Consejo Extraordinario y se determinó que la actitud de la Congregación de los C.S.V., en este caso, es hacer la entrega de la totalidad de los locales construidos y que conforman la Capilla, al Arzobispado en la persona del Sr. Vicario de la Zona Oriente, Presbítero Monseñor Cristián Precht y del Párroco de Nuestra Sra. De Las Mercedes, Presbítero Eugenio Pizarro, tal como se especifica en el Convenio existente y firmado por ambas partes el año 1973”.
Los anhelos de tener una parroquia al cuidado de la comunidad viatoriana se hacía cada vez más fuerte. En Viña del Mar no parecía dar sus frutos los intercambios epistolares y diálogos con el obispo del lugar por la Parroquia “San Antonio” de la que dependía el Liceo San Antonio.
En Ovalle, los frailes Franciscanos belgas que ya en otras circunstancias han estado tan cerca de la Comunidad, nuevamente ofrecen una alternativa realmente valiosa para el carisma viatoriano. La necesidad de replegarse de sus efectivos religiosos les urgía abandonar algunas de sus obras. Su desprendimiento y pobreza evangélica que llevan tan noblemente les hace desprenderse de la parroquia más hermosa y que con tanto cariño habían construido con ayuda de sus Hermanos de Bélgica. Ofrecen la parroquia “El Divino Salvador” de Ovalle a los Clérigos de San Viator, sus vecinos por tantos años. Las relaciones entre las dos comunidades siempre fueron excelentes y los encuentros semanales hacían de los religiosos una delicia. Cada comunidad trataba de acoger con más cariño que la otra, cada vez que le tocaba el turno de organizar la convivencia y el compartir. El pueblo los conocía como los Padres franciscanos de San Viator. La despedida de los frailes Franciscanos costó lágrimas a la ciudad.
Después de un proceso de entendimiento entre ambos provinciales, se finiquitan los detalles del traspaso de la Parroquia. Así lo expresa el boletín de la Delegación de aquella época:
“El 19 de Noviembre de 1979, en el Seminario San Viator de Puente Alto, se reúnen los Consejos Franciscano y Viatoriano. Aquel venía presidido por el P. Provincial, que da plenos poderes al P. Oscar y Consejo para tramitar y finiquitar todos los detalles del traspaso de Parroquia y propiedades. Nuestra Congregación se haría cargo únicamente de los gastos de transferencia. La toma oficial de posesión de la Parroquia está fijada para el 1 de marzo de 1980.”
“La idea de este Consejo extraordinario sobre la OBRA de Ovalle es: “UNA SOLA OBRA CON UNA SOLA COMUNIDAD QUE LA DESARROLLA EN SUS ASPECTOS DE COLEGIO Y PARROQUIA” (Las mayúsculas son textuales).
Los Clérigos de San Viator se hacen cargo definitivamente de la Parroquia “El Divino Salvador” el 26 de octubre de 1980 con el consentimiento del Obispo Mons. Francisco Fresno Larraín, gran amigo de la comunidad. Se nombró párroco al P. Saturnino López y se transformó ésta en la primera parroquia de los Clérigos de San Viator de la Provincia de España. Toda la comunidad religiosa se trasladó a vivir en la casa parroquial, antigua residencia de los Padres franciscanos. La obra adquiría un sello especial. Parroquia y colegio, juntos dieron un matiz muy querido por el Fundador el P. Luis Querbes. Fue el comienzo de una nueva obra añorada por la comunidad viatoriana chilena.
Chile está pasando momentos muy críticos. La Iglesia chilena, sabiamente pastoreada por sus obispos, había hecho un discernimiento frente a las graves violaciones contra los derechos humanos que estaban ocurriendo. Al no ser escuchada por las autoridades del gobierno militar, en orden a remediar estos apremios ilegítimos y desapariciones forzosas se había comprometido decididamente en la defensa de la dignidad humana. Había establecido el Comité Pro-Paz, junto con otras Iglesias, para acoger a las víctimas de la persecución de los Servicios de Inteligencia Militar. Como consecuencia, los propios obispos fueron objeto de una gran campaña en que se les acusaba de “hacer política”.
Por esta razón la Iglesia chilena acoge con alegría la exhortación apostólica “Evangelii Nuntiandi”, por cuanto en ella proclamaba que le Evangelización debía preocuparse de los problemas sociales y económicos que afligen a los pobres:
“No es posible aceptar que la obra de la Evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy día, que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo. Si esto ocurriera, sería ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad”.
Era el gran mensaje de una Evangelización preocupada por el ser humano, por su promoción, por miles de personas que sufrían el hambre y el atropello en su dignidad.
A partir de 1976 se imponía en la Iglesia la convicción de que la implacable aplicación del modelo económico estaba recaía en las espaldas de los estratos más pobres y que aquel desarrollo venía a conculcar nuevos y apremiantes derechos humanos. La juventud se encuentra privada de ideales. Internamente existían grandes tensiones: por los desaparecidos, abusos contra los derechos humanos, exilio.
El Superior Provincial P. José Luis Ezcurra dejó su impresión con motivo de una visita que realizó a la Delegación:
“Realmente el pueblo sufre mucho y su situación es angustiosa, siendo una de las preocupaciones mayores de los Hermanos el acudir en alivio del hambre y necesidades más elementales de muchos niños.”
“La política económica actualmente tiene un doble objetivo que quiere conseguir a “cualquier costo”: reducir los niveles de inflación y mantener la estabilidad de los precios. Esto ha llevado a los economistas del gobierno a descuidar el impacto de las distintas medidas de política económica utilizadas sobre la distribución del ingreso y particularmente sobre niveles de los sectores más pobres. Cada día el rico se hace más rico y el pobre más pobre.”
“Comparando la evolución de sueldos y salarios con el ingreso nacional por habitante se observa que mientras los asalariados han experimentado una baja de poder adquisitivo del 20%, el ingreso nacional por habitante ha caído el 12%... es decir, que el grupo asalariado que representa el 60% de la fuerza de trabajo es el que ha llevado el peso de la inflación. La evolución de los precios relativos de los distintos bienes ha incrementado en contra de los grupos de bajos ingresos.”
“¿Cómo logran subsistir las familias pobres? Para mí resulta un misterio. Se ha llegado a la conclusión de que el 25% de los chilenos viven en extrema pobreza.”
En varias ocasiones los obispos se han constituido en portadores de este malestar público denunciando la fuerte crisis moral y auspiciando un pronto retorno a la democracia.
Los Clérigos de San Viator no están ajenos a la difícil y dura realidad que está viviendo la Iglesia y el pueblo chileno. Su aporte ha sido desde la constante adhesión a los planteamientos de los obispos y al servicio a los más pobres desde la educación, la colaboración parroquial y el servicio solidario.
La comunidad viatoriana mostró al pueblo chileno la misericordia y ternura de Dios con sus hijos de muchas formas, tales como, los comedores de la Escuela Industrial Las Nieves de Puente Alto que ampliaron su capacidad para dar alimentación a la amplia población escolar que no podía realizarla normalmente en sus hogares. En Ovalle también ampliaron la posibilidad de instalar comedores en diferentes centros parroquiales y capillas dando alimentación a más de trescientos niños de escasos recursos; así mismo se instalaron talleres de costura y confección para dar una posibilidad de trabajo a las dueñas de casa. También el colegio San Viator aumentó la capacidad de comensales diarios. En Viña del Mar el método era diferente y los alumnos llevaban discretamente los alimentos a sus familias.
El Padre Roque Mendizábal, quien fuera gran amigo de los pobres y cerca de dos años Secretario particular de Monseñor Francisco Fresno Larraín, Arzobispo de La Serena y Presidente de la Conferencia Episcopal, viaja Canadá y Estados Unidos con grandes proyectos y solicitudes de ayuda para los más necesitados. Nos deja este dramático testimonio en una carta dirigida al Superior provincial:
“Sabes por qué situación tan dura están pasando los pobres en Chile. Mis contactos con los hambrientos son cada día más estremecedores. Tengo datos y casos espantosos, que apenas me atrevo a contar…”
“La semana pasada en la población Carmelitana de Ovalle, cerca de donde trabajan los viatores, encontraron en un camastro muerta de hambre en una mediagua, una pobrecita mujer que se había acostado para morir de inanición…”
“Pero lo tremendo son los niños hambrientos. Una monjita catalana de una escuela de un barrio de La Serena me decía que los niñitos, al comienzo de este curso en marzo, tenían 7 u 8 kilos menos a lo que corresponde a su peso corriente.”
“Pues, pensando y orando sobre esto hace quince días, me vino esta idea: “¿si yo fuera a Canadá y Estados Unidos a pedir ayuda para los hambrientos…?”
“Le hablé a mi Pastor, exponiéndole mi idea y concluyendo: “No será, Monseñor, una tontera mía?”
“No, Roque, no es una tontera. Tú te vienes conmigo, como mi secretario a Canadá a la reunión que vamos a tener en Ottawa diversos obispos del CELAM a finales de julio… y de allí podemos ir al Congreso Eucarístico de Filadelfia, que precisamente tiene por tema el hambre en el mundo.”
Volvió con una contundente ayuda económica y proyectos para diversas instituciones que apoyaron a los más necesitados otorgando, de manera preferente, trabajo a los jefes de hogares cesantes.
Por otra parte, una constante que marcó a la Delegación durante el trienio 1980-1983, ha sido la preocupación por renovarse internamente y en planificar sus obras y actividades con nuevas orientaciones en diferentes aspectos de la pastoral. Fue también una época de reajustes internos y adaptaciones pedagógicas. Se buscó las personas más cualificadas dentro de la diócesis de Santiago para iluminar el camino viatoriano de evangelización. Durante los vacaciones escolares, en los veranos, se invitaron a diversas personalidades eclesiales, tales como, Monseñor Enrique Alvear, Vicario de Santiago; Monseñor Vicente Ahumada, experto en espiritualidad y formador del Seminario Pontificio; P. Alfredo Poully, experto en Liturgia; P. Miguel Ortega, Director Nacional de Pastoral Juvenil; P. Raúl Hasbún, experto en Moral y responsable de los medios de comunicación de la Diócesis; Monseñor Cristián Precht, Vicario de Pastoral y responsable de la Vicaría de la Solidaridad. También, todos los religiosos asistieron a los Talleres de Experiencia de Dios, del P. Ignacio Larrañaga, en Punta de Tralca.
A nivel de Educación se realizó el Primer Encuentro de Profesores de nuestros tres colegios durante las vacaciones de invierno, entre los días 16 y 19 de julio de 1980. Se realizó en la casa de la Compañía de María, en Viña del Mar. Asistieron diversos especialistas en educación. El Encuentro dio muy buenos resultados, tanto por el compartir de los asistentes, como por las temáticas de actualidad que se trataron.
Las congregaciones religiosas en América Latina, y especialmente en Chile, en un intento de ser fieles a sus carismas fundacionales que les constituye y da sentido de identidad, como lo pedía el Concilio Vaticano II, revisan sus obras apostólicas y comienzan a abandonar los colegios optando por una acción pastoral más decidida en el ámbito parroquial y poblacional. Este cambio, además, coincide con un nuevo rol que el laicado asume en el ámbito de la Educación.
Sin embargo, el respaldo que dan los obispos a nuestras obras en las diócesis donde las Comunidades están insertas, y el constante discernimiento comunitario sobre la validez de las obras, confirman profundamente a los Hermanos en el trabajo educativo en que estaban comprometidos. Así lo corrobora el Superior Provincial:
“Los señores obispos consultados han insistido en que se continúe con la obra colegial como apostolado más deseado por ellos. Esto nos debe animar a conservar con optimismo las actuales obras y desde ellas potenciar aquellas actividades variadas y de valor inapreciable que difícilmente se pudiera conseguir sin la base colegial”.
Monseñor Sótero Sanz Villalba, Nuncio apostólico, en 1977, expresaba:
“Lo que se siembra en la niñez y en la juventud es garantía de cosecha para la edad madura. Hoy puedo constatar – y quiero expresarlo con toda claridad – que la fe en la validez de la Escuela Católica a todos los niveles, años atrás algún tanto opacada y aún contradicha en el seno de bastantes Comunidades Religiosas, ha renacido en Chile. Uno de mis mayores sufrimientos, hasta hace algún tiempo era recibir Comisiones de Padres y Apoderados, a Señores Obispos o a otros Representantes, que venían a pedirme intercesión y ayuda a fin de que se evitara el cierre de tal o cual escuela particular.”
Era una realidad, que incluso, a nivel de religiosos de diferentes congregaciones, se diferenciaban como progresistas o conservadores si mantenían o no los colegios.
La Sagrada Congregación para la Educación Católica zanja esta discusión y la misión viatoriana chilena con motivo del documento que publicara en 1977 “La Escuela Católica” se siente una vez más confirmada en el camino emprendido:
“La Escuela Católica entra de lleno en la misión salvífica de la Iglesia y particularmente en la exigencia de la educación a la fe. Sabiendo que la conciencia psicológica y moral son llamados por Cristo a una simultánea plenitud como condición para que el hombre reciba convenientemente los dones divinos de la verdad y de la gracia, la Iglesia se siente comprometida a promover en sus hijos la plena conciencia de que han sido regenerados a una vida nueva. El proyecto educativo de la Escuela Católica se define precisamente por su referencia explícita al Evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los jóvenes, teniendo en cuenta los condicionamientos culturales de hoy”.
Más adelante agrega: “Así como ella (la escuela) desarrolla un “auténtico apostolado”. Dedicarse, pues, a este apostolado” significa cumplir una tarea eclesial insustituible y urgente”.
Refiriéndose a la escuela y los Institutos religiosos el documento especifica:
“Algunos problemas provienen del hecho de que algunos Institutos Religiosos fundados para el apostolado educativo escolar, a causa de las transformaciones sociales o políticas, posteriormente se han dedicado a otras actividades abandonando las escuelas. En otros casos, el esfuerzo de adecuarse a las recomendaciones, del Concilio Vaticano II respecto de una revisión del propio carisma a la luz de los orígenes del Instituto, ha orientado a algunos religiosos y religiosas a abandonar las Escuelas Católicas.”
“Es necesario revisar ciertas motivaciones aducidas contra la enseñanza. Se escoge un apostolado llamado “más directo”, olvidando la excelencia y el valor apostólico de la actividad educativa en la escuela. Algunos tienden a dar mayor importancia a una acción individual que a la desarrollada comunitariamente en instituciones específicamente apostólicas. Las ventajas de un apostolado comunitario en el campo educativo son evidentes. Algunas veces se pretende justificar el abandono de las escuelas católicas por un motivo de ineficacia, al menos aparente, en la consecución de ciertos objetivos. Estas consideraciones invitarían, más bien, a someter a una profunda actitud de humildad y esperanza, propias de todo educador convencido de que su obra no puede ser medida con los criterios racionalistas que se aplican en otros campos.”
“En el caso de que situaciones particulares pudieren revisar el apostolado escolar, o transformarlo en otras actividades, corresponde a la competente autoridad eclesiástica local valorar la oportunidad y necesidad de semejante cambio, teniendo presentes las reflexiones de la pastoral de conjunto anteriormente expuestas”.
La vinculación entre Evangelización y escuela viatoriana, como característica que define el apostolado de los Clérigos de San Viator en Chile también es reconocido por muchos padres de familias y personalidades que han compartido con la Comunidad viatoriana. Estos son los sentimientos expresados por Ninfa Casanova madre de los cuatro hermanos Valenzuela que estudiaron en el colegio San Viator de Ovalle:
“ Como madre que soy, me dirijo expresando mis sentimientos muy honestos y humildes al Colegio San Viator, ya que para mí ha sido la prolongación de mi hogar, debido a que mis hijos pasan la mayor parte del tiempo en él, recibiendo los conocimientos, el cariño y toda la educación tanto humanista, moral y cristiana que el colegio les brinda, pues muchas veces para mí es difícil dárselas, ya que como mujer soy madre, dueña de casa, y me desempeño trabajando todo el día fuera de ella.”
“Para nosotros, como familia y padres de tantos hijos, es un orgullo y estamos muy agradecidos y hemos tenido la gran satisfacción y alegría de ver que ellos, día a día, se han ido convirtiendo poco a poco en los jóvenes responsables, educados y cariñosos; es por eso que deseo sinceramente que el Colegio San Viator, continúe la senda trazada hasta hoy, entregando su enseñanza dentro de la base de la Comunidad Cristiana. También como madre les diría a mis hijos que se sientan orgullosos de ser escogidos por la Comunidad Viatoriana, recibiendo toda enseñanza que les entregan los profesores”.
Quien fuera alumno de los Clérigos de San Viator y posteriormente Alcalde de la ciudad de Ovalle, Don. Sergio Peralta Morales, abogado, no se queda atrás en elogios hacia su querida comunidad viatoriana:
“Fueron en efecto, quienes llegaron desde España, y muchos de nuestros chilenos, los que hicieron posible la estructuración humana y física del Colegio San Viator y, quienes en el transcurso de estos años, produjeron también el reconocimiento nacional, por la valorización educacional y cultural entregada por el establecimiento ovallino, que surge y se destaca como uno de los pilares básicos en que se fundamenta y desarrolla la cultura en nuestra Provincia.”
“Hemos sido muchos quienes hemos vivido la convivencia fraternidad y estudios en las aulas del Colegio San Viator, y cada uno de nosotros tiene lazos inmejorables con los que también han compartido la difícil tarea de formar a los futuros chilenos.”
“No tengo dudas, acerca de que, cada uno de quienes hemos compartido la educación entregada por el Colegio San Viator, hemos sido capaces en nuestras diversas funciones, de entregar en mayor o menor grado, los mismos principios, bases de justicia, equidad, solidaridad, y fraternidad que fundamentaron la acción constante y permanente de quienes nos entregaron lo mejor de sí, sin esperar retribución.”
“Por ello, no puedo, en estas cuatro líneas, omitir el nombre de sacerdotes, hermanos, clérigos y profesores como Roque Mendizábal, Ramón Arizón, Aitor Zubizarreta, Javier, Daniel, Amador y tantos otros, quienes hicieron posible que cientos de jóvenes de Ovalle recogiesen el mensaje de Paz y cultura que prodigaban todos ellos.”
“Por ello, todos quienes hemos vivido la experiencia de estudiar en el colegio San Viator de Ovalle, sentimos con profunda alegría cómo se ha consolidado en nuestro ser, el pensamiento, acción y cultura entregado por todos los estamentos del Colegio, esperando asimismo que las generaciones futuras estudien y egresen del mismo colegio recibiendo los valores trascendentes que nos fueron entregados en nuestros años de colegio.”
Un gran amigo de la Comunidad religiosa, apoderado y posteriormente Intendente de la Cuarta Región del País, Don Omar Elorza Smith, había conocido a los Clérigos de San Viator desde sus inicios en la ciudad de Ovalle. Deja su sentido testimonio:
“Llegan a esta ciudad laica por excelencia, poco creyente por decir lo menos y sin embargo les acoge con alegría y casi sin darse cuenta ella es marcada por su acción y especialmente por su manera de ser, y la Comunidad de San Viator penetra en ella y se hace parte de la ciudad. Esta conquista tiene también un alto precio ya que más de un misionero, sin perder la fe, deja su vocación religiosa.”
“La segunda razón importante, es su filosofía y la manera de aplicarla. Es naturalmente de inspiración cristiana y su objetivo: educar y formar jóvenes, pero lo significativo, es que no importa su origen, sus padres pueden ser obreros, campesinos o profesionales, comerciantes o latifundistas, todos tendrán las mismas oportunidades y esto se proyecta a Padres y Apoderados, formando así la gran familia Viatoriana, fuerza creadora de grandes realizaciones.”
“Hoy vemos un Colegio consolidado en lo material, con alto prestigio académico; pero lo que es más importante, con renovadas inquietudes para abrir nuevas rutas. No actuar de esa manera sería como traicionar a su Santo Patrono, viajero y leal. Por ello el Colegio debe seguir creciendo y mirando hacia atrás sólo para sacar más energía al ver lo bueno realizado. Ovalle lo necesita y así creo también lo demandan el cariñoso recuerdo de los que ya no están con nosotros y que ayer fueron protagonistas de esta obra, me refiero a Nazario, Marcelino, Juan, Feliciano, Valentín, Jesús, Julián, Roque y tantos otros que espiritualmente siguen con nosotros.”
“Si ayer la Congregación confió en vecinos, que no siempre compartieron sus puntos de vista espirituales y que en respeto mutuo obtuvieron logros significativos para bien de los educandos y de la propia ciudad; hoy con exalumnos numerosos e importantes, con activas comunidades de base, con una congregación en aumento, con gran credibilidad y respaldo de la ciudad; ¿no será el momento de emprender nuevos pasos tras antiguas esperanzas de un pueblo que ve en los Clérigos de San Viator, el camino para sus hijos?”
“Por todo lo anterior, me permito pensar en voz alta y sugerir a la actual Familia Viatoriana, seamos leales a San Viator y sigamos caminando.”
Una madre y apoderada de sus cinco hijos que estudiaron en el Liceo Parroquial San Antonio de Viña del Mar, la Sra. Doña María Cristina Altamirano, testimonia la experiencia y los buenos momentos que vivió a junto a la Comunidad viatoriana:
“… Siendo apoderada, participé en cuanta actividad pastoral se nos presentaba. Participé en los Retiros de Padres y en actividades solidarias.”
“En una ocasión, el Padre Miguel Uzábal me comentó la necesidad de hacer algo por los demás. Comenzábamos un gran proyecto de solidaridad en el Comedor del Liceo y en actividades de recolección de alimentos y ropas para familias que estaban pasando por una situación económica difícil. No contento, el Padre Miguel abrió el proyecto a otros grupos de necesitados fuera del ámbito colegial. En cada una de las actividades me tocó ver lo grande que es Dios, lo silencioso de su actuar, la sonrisa de los niños y de tantas mujeres que veían llegar la ayuda en momentos de suma necesidad. Doblegamos nuestras estrategias para sensibilizar y recolectar las ayudas que llegaban de toda la Comunidad Educativa.”
“En ese momento, junto con otros apoderados, vivíamos la fe, nuestra fe. Cada actividad se sosegaba con el agradecimiento a Dios, que sostenía nuestro obrar. Las Eucaristías reunían nuestras voces para celebrar aquello que creíamos. Dios nos había convocado para servir, nos había reunido en torno a una comunidad religiosa: los Clérigos de San Viator.”
“En pocas palabras, los religiosos inyectaban en nuestra vida la pasión de hacer algo concreto por los demás, de celebrar nuestra fe, de profundizarla en cada uno de los encuentros y retiros que realizábamos para degustar la Palabra de Dios y discernir cuánto quería de cada uno de nosotras”.
“Me tocó acompañar a mis hijos en su participación en movimientos de la pastoral que suscitaban en ellos muchas energías para servir. Muchos fines de semana asistían y ayudaban a otros jóvenes a conocer y seguir a Jesús. Los veía apasionados (hasta ahora) y me llamaba mucho la atención. Descubrí, en aquellos religiosos que los guiaban, una gran pasión por Jesús. Hombres enamorados de Cristo que suscitaban en muchos jóvenes el apasionarse por la causa de Jesús. Estos jóvenes dejaban muchas cosas para ayudar a otros y esto lo encontraba formativo en todos sus aspectos. Estos religiosos, con sus vidas, mostraban a un Dios vivo, lleno de vitalidad y con muchas ganas de transformar, de revolucionar la sociedad con el Evangelio”.
En 1979, los Clérigos de San Viator acogieron con mucha alegría la visita del Superior provincial, el P. José Luis Ezcurra, que vino acompañado por el P. Jaime Gómez, consejero provincial. En diversos encuentros entregó sus orientaciones. Entre sus diversos consejos recomendó sobre la vida comunitaria y la urgente necesidad de un estilo de pastoral vocacional:
“a/ En Latinoamérica, por el contexto en que nos movemos y por la idiosincrasia peculiar de estos pueblos, es preciso el cultivo vigoroso de la vida fraterna como integradora de la AFECTIVIDAD, que fácilmente podría desviarse a compensaciones inadecuadas.
b/ También hay que destacar que el temperamento español es distinto al de los chilenos, consecuentemente habrá que hacer un esfuerzo grande para que la pastoral vocacional se adapte en su forma de ser, más que implantar la nuestra”.
Un compromiso que quedó claro con su visita fue el de elaborar en cada casa, antes del comienzo de curso el: PLAN O PROYECTO DE VIDA COMUNITARIA.
El P. Provincial insistió también en lo provechoso que podría resultar la elaboración del Proyecto personal y ofrecido a la consideración del grupo comunitario.
Este año concluía su segundo período de gobierno el P. Feliciano Nebreda. El 20 de enero de 1979, en presencia del Superior provincial, se procedió a la elección y nombramiento de Superior delegado. Resultó elegido el P. Amador Angulo por amplia mayoría y el Superior provincial, con el voto del Consejo provincial, hizo el nombramiento público, confirmando así al P. Amador como Delegado provincial por tres años. Se reflexionó sobre el número de consejeros y se consideró la conveniencia que de que lo acompañaran dos consejeros y en lo posible formaran un equipo de vida. Resultaron elegidos los Hermanos Miguel Uzábal y Ramón Arizón. Los tres Hermanos fijan su residencia en “La Parcela” de Puente Alto. Se confirma como Administrador de la Delegación el P. Javier Ortuondo Vicarregui.
Fue un deseo manifestado por el reciente nombrado Superior delegado, junto a sus consejeros, que todas las comunidades se transformaran en “comunidades suscitadoras y cultivadoras de vocaciones”, una gran inquietud que venía surgiendo hacía varios años y que ahora se transformaba decididamente en la primera prioridad.
Se nombra una comisión, formada por el Javier Ortuondo, José María Zorrilla y Gerardo Soto, para buscar una casa de acogida para jóvenes con inquietud vocacional. Se estudian varias alternativas tanto en Santiago como en Viña del Mar. Después de realizar un serio discernimiento sobre esta situación se recomienda que se refaccione la “parcela” de Puente Alto. En agosto del mismo año se inician las obras de ampliación de la casa primitiva con 9 habitaciones, sala de reuniones, recibidor y biblioteca en la parte nueva. Capilla y comedor ampliado, recibidor y 4 habitaciones más en la parte antigua, transformándose así esta casa en Postulantado y casa de acogida para los jóvenes que asisten a jornadas vocacionales.
También surge en la Delegación un trabajo muy interesante en relación a la pastoral juvenil y vocacional. En los tres colegios se organizan grupos de jóvenes comprometidos y con alguna idea de vocación cristiana específica. En Ovalle aparece el “Grupo Viator” y en Viña del Mar el “Grupo Inquietud”, como semillas de un futuro movimiento juvenil viatoriano.
Con veinte religiosos terminaba la Misión de la Inmaculada el año 1979. Durante el mismo regresaron a España, después de una estancia de tres años en Chile los Hermanos Aitor Zubizarreta, Pedro Plaza y Pablo Urbaneja. Era el mes de septiembre. En agosto habían llegado, por primera vez, animados y llenos del espíritu misionero propio de los hijos del P. Luis Querbes, los Hermanos José Ángel Murguía, Juan Alarcón, José Ignacio San Román y Julián Osorno. El 26 de octubre del año siguiente el Hermano José Gómez Huidobro, con sus sesenta años, partía de España a unirse al grupo de los misioneros. Se le despidió en Casaquemada, residencia provincial. Al día siguiente de su llegada a Chile ya estaba en su querida comunidad y escribía: “feliz y lleno de emociones. Grandes recibimientos. Las Comunidades de la Parcela y las Nieves, encantadoras, a porfía por obsequiarme. He dejado mucho, pero he encontrado mucho…emocionado por la despedida y el recibimiento”.
A partir del 25 de mayo de 1980, fiesta de Pentecostés, corrieron aires de gran impulso misionero en la Iglesia y en todo el país. Se lanza la campaña de inicio del Congreso Eucarístico a nivel Nacional. El inicio fue con una misa de juventud, celebrada en todas las catedrales. En ellas cada obispo entregó una carta pastoral que fue la carta magna de toda la campaña de evangelización. Ella misma es un anuncio de Cristo y una convocación a las actividades del Congreso. El Lema: “No teman, abran las puertas a Cristo”. Los objetivos: una acción pastoral centrada en Cristo, un Congreso Eucarístico, una movilización masiva en que se introduce en todos los hogares “El Cristo Peregrino”, y una acción pastoral de multitudes.
Todos los religiosos viatorianos responden a la invitación del Superior delegado en orden a comprometerse a nivel personal, comunitario, colegial y parroquial adhiriéndose a toda la Iglesia y planificando las actividades propias de acuerdo a las orientaciones de la Conferencia episcopal nacional. La gran novedad fue no centrar el Congreso Eucarístico en concentraciones masivas de pocos días, sino establecer todo un plan de evangelización y catequesis distribuido a lo largo del año para el trabajo en comunidades de base. La evaluación final demostró que el esfuerzo realizado merecía la pena.
Sin lugar a dudas, una evaluación realizada sobre el significado que los Clérigos de San Viator han tenido en la Iglesia y en la Pastoral de Chile nos demuestra con claridad que su aporte se ha realizado decididamente en comunión con los obispos e insertos en la realidad concreta eclesial. Su característica pastoral desde los inicios de la fundación, es la causa por los pobres y los jóvenes.
jueves, 28 de octubre de 2010
EDUCADORES DE LA FE ( 5 )
(1974-1977). La Delegación chilena de Clérigos de San Viator, a partir del Capítulo general de 1972, comienza a despertar a una nueva conciencia de su misión y a una especialísima sensibilidad frente a sus exigencias. Su razón de ser en tierras chilenas es el apostolado a través de la educación hacia los más pobres y desfavorecidos, preferentemente los niños y jóvenes. Las conclusiones del último Capítulo general explicitadas en el Documento "Clérigos de San Viator 1972" enmarca el proyecto apostólico que la impulsa:
"Acción apostólica en los sectores de la catequesis y de la liturgia, en la escuela o fuera de ella, en la parroquia y en las nuevas comunidades cristianas; servicio a los no cristianos y a los que lo son sólo de nombre, por la pre-evangelización o la pre - catequesis.”
“Respuesta a las aspiraciones de los jóvenes, ayudándoles a liberar los dinamismos y los valores positivos que tratan de manifestarse y acogiendo en ellos cuanto tiende a manifestaciones comunitarias. Para ello: crear comunidades capaces de recibirles y escucharles; dar testimonio de un cristianismo vivo y comprometido, significativo y capaz de interpelarles; abrir a ellos nuestras comunidades en tanto que lugares en los que la adhesión a Jesucristo da un sentido profundo a la aspiración humana, lugares donde se profundiza constantemente la fe en Jesucristo; donde la celebración litúrgica nos hace participar en la acción de Cristo que, enviado por el Padre, vuelve a Él todas las cosas, lugares donde celebra la vida y la misión. Apertura de nuestra misión del lado de los desfavorecidos, los pobres y los marginados; compromiso en pro de una acción eficaz y concertada a favor de la justicia, poniendo nuestro poder moral al servicio de los que no tienen poder. Aprovechamiento de nuestra personalidad viatoriana para participar en la pastoral de conjunto como miembros plenamente activos en la misión pastoral de la Iglesia. Promoción en nuestros ambientes de vida y de trabajo de la iniciativa y participación de los seglares en la misión pastoral de la Iglesia. Entrega a tareas apostólicas urgentes - compromisos temporales concretos- que sean capaces de indicarnos nuevos caminos de misión."
Comprometidos en su consagración religiosa viatoriana y en su amor a la Iglesia, los Hermanos continuaron, con no pocas dificultades, pero con mucho entusiasmo su labor apostólica, acordes a los principios emanados del Capítulo general de 1972 y abiertos a nuevas experiencias. El Informe del estado de la Delegación de 1974, declara:
"El ambiente religioso en las tres casas lo podemos calificar de bueno, tanto en la caridad, en el cumplimiento de sus obligaciones religiosas y en el trabajo apostólico.”
“Con todo conviene destacar bastantes deficiencias en los compromisos religiosos dejados al cumplimiento personal. En las tres casas se hizo el plan de vida comunitaria. Se han tenido normalmente las reuniones de los sábados. En esas reuniones y en algunas circunstancias ha habido tensiones en Puente Alto, y en Viña se tuvo una tendencia a suprimir esas reuniones. Es algo común a las tres casas que las reuniones desembocan más en lo académico que en lo espiritual y apostólico.”
“Paralelamente a la labor académica se han desarrollado en las tres casas labores apostólicas tanto colegiales como extra-colegiales, con tendencia a adquirir constantemente nuevos compromisos, multiplicando la extensión de las obras, con perjuicio de su intensidad"
La sensibilidad y los anhelos de los religiosos por servir mejor a la Iglesia chilena los estaba conduciendo hacia un trabajo intenso, a un activismo en perjuicio de la vida espiritual y comunitaria. Los grupos apostólicos comienzan a aparecer con gran fuerza: Scouts, grupos del Movimientos Palestra, grupos de primeras comuniones y confirmaciones, mamás catequistas, cooperación en las parroquias donde se está inserto, cursillos de cristiandad, retiros espirituales por cursos, convivencias con padres y apoderados, capellanías de monjas, incluso un religioso trabajó como secretario de la Junta de Vecinos del sector donde residían. Fue necesario efectuar una profunda evaluación. El Superior provincial, P. José Luis Ezcurra en su primera visita a Chile que realizó en el mes de marzo de 1974 animó a los religiosos a fijar prioridades y ampliar el campo de apostolado hacia la parroquia:
"Se nota el peligro de llevar a cabo "apostolado de signo personalista". Si no se evalúa con frecuencia, corre el peligro en Chile de caer en "activismo", de no controlar ese aire de apostolados "aislados" y al peligro de activismo podría suceder otro peligro mayor: la excesiva y fácil familiaridad con personas que pronto resultaría un freno para el libre desenvolvimiento apostólico y comunitario...”
“A mi pregunta de si se está cumpliendo en Chile con el fin para que fue creada la "Misión", se respondió de manera totalmente positiva. Efectivamente, la llegada de los Clérigos de San Viator a este país respondía a un deseo: dedicación preferencial al pobre; principalmente a través de la enseñanza.”
“Quizá ha llegado el momento de ampliar ese primer apostolado, que es tan nuestro, con una labor parroquial más cualificada, que por otra parte, nunca se ha descuidado y que encaja igualmente dentro de nuestra idiosincrasia viatoriana.”
“Sin restar méritos a los muchos medios apostólicos existentes en la Iglesia ¿qué medio se puede presentar de una mayor eficacia e influencia que el realizado a través del colegio y la enseñanza?”
“Lo que hemos de cuestionarnos es si poseemos la creatividad, la iniciativa y el riesgo suficiente para que nuestra influencia espiritual, moral, apostólica sea proporcional al tiempo y a las energías que empleamos. No está tanto en abarcar demasiado, sino en la calidad de nuestro trabajo.”
“Si en la clase, a lo largo de los días y años, recibe el alumno un impacto imborrable y hasta definitivo para el resto de su vida, ¡cuántas otras actividades apostólicas se pueden organizar valiéndose del colegio como plataforma! ".
La visita del Padre provincial trajo mucho fruto a la Delegación y a cada Comunidad local. Además de hablar con cada religioso en particular, se elaboraban por primera vez los planes de vida comunitaria en presencia de un Superior provincial. También inauguró oficialmente el Refugio San Viator de Granizo y se adquirió una casa en Puente Alto para residencia de los Hermanos que trabajaban en la Escuela Las Nieves, que más tarde se convertiría en la primera casa Noviciado de la Misión chilena. Al momento de su partida dejó escritas unas líneas con carácter de animación e invitó a toda la comunidad a reflexionar sobre tres puntos importante: la conveniencia y necesidad de una mayor integración apostólica y planificación escolar, aunar esfuerzos en el ámbito comunitario y elaborar un plan de pastoral vocacional.
A su regreso, en España, el P. José Luis Ezcurra, escribió una afectuosa carta dirigida a los padres y familiares de los religiosos españoles que realizaban su apostolado en Chile contando lo que vivían los Hermanos en estos años en su ministerio, tanto al interior de la Congregación, como en su servicio a la Iglesia y a la sociedad chilena. Es una buena síntesis que nos testimonia su trabajo evangelizador en este último tiempo.
"Puente Alto. La Escuela Profesional con cerca de 700 alumnos. De ellos unos 120 son internos. Niños y jóvenes en su mayoría sin familia. La nueva experiencia que han iniciado con ellos es la de dividirlos en cuatro grupos; cada uno con un religioso al frente, forma un hogar. Ambiente de hogar y vivencia muy familiar entre los componentes del grupo. Hay que verlo para gustarlo...”
“Sigue el apostolado de la población "El Tranque" cuya Iglesia está adelantada. También se atiende a otra población denominada "Las Rosas".”
“El último de los Hermanos que ha llegado a Puente Alto, Javier Ortuondo se encuentra ya muy acostumbrado y además en su salsa, muy entusiasmado; con mucha dedicación al colegio donde ha organizado ya varias novedades y aún le queda tiempo para dar alguna hora de clase en la Universidad de Santiago.”
“Me gustaría decir algo del apostolado de cada uno de los Hermanos pero me limito por hoy a esta simple información general y sintética.”
“No muy lejos del colegio, aproximadamente a un kilómetro, se ha comprado una bonita casa con un terreno de más de doce mil metros cuadrados. Su finalidad es apostólica y comunitaria, a la par que una buena inversión para las circunstancias favorables de su adquisición.”
“Viña del Mar. Colegio que se mantiene a la cabeza de los centros educacionales de la bella ciudad del Pacífico, a pesar de ser subvencionado. La subvención estatal alcanza sólo para los sueldos de profesores de unos cuatro meses ¿Y el resto? El Centro de Padres se los tiene que ingeniar. Lo mismo ocurre en Ovalle. En estos aspectos hay que señalar que nuestros tres colegios son para la clase humilde y consecuentemente los hermanos viven con sencillez, pero, quizás por ello, muy alegres.”
“Apostolado parroquial, es muy posible que dentro de muy pocos días se ordene de diácono el Hermano Graciano, para la Iglesia de San Antonio de Viña del Mar.”
“Durante mi estancia en Viña del Mar inauguré un bonito refugio, construido con ayuda de nuestros colegiales. Está a unos 30 kilómetros de Viña del Mar en un terreno también nuestro y junto a la montaña. Lugar muy sano. Su objetivo: centro de encuentros y reuniones de grupos de reflexión y oración y también para scouts.”
“Ovalle. Colegio a donde han ido a parar los dos Hermanos jóvenes, últimamente llegados a Chile: Daniel y Elicio. Están muy entusiasmados.”
“Apostolado colegial - catequético en centro estatales, apostolado parroquial: grupos mixtos de Palestra y dirección a nivel diocesano; comunidades cristianas, scouts, medio pupilos.”
“Para tanta labor son bien pocos en número... pero buenos. Dentro de unos días les llegará el refuerzo del P. Roque; pero vuelve el Hermano Adelfo a España para un año a finales de este mes de abril.”
“Política y económicamente. El recordar ahora lo que mucha gente pasó en el régimen marxista les parece como una pesadilla o sueño.”
“Actualmente hay fuerte control militar; estilo dictatorial, pero la gente está tranquila, trabaja... se siente confiada y con esperanza en el futuro.”
“Momento económico difícil para el país y aunque pudiera conseguirse todo con dinero, no todos pueden comprar lo necesario, pues los sueldos no se han podido reajustar en la proporción de la subida de precios.”
“Nuestros Hermanos tienen lo suficiente; alimentación sana y abundante y no creo que suspiren por cambiar su estilo por el nuestro de mayor exquisitez.”
“Todos los Hermanos, sin excepción me han insistido de contar a los suyos lo que he visto y hemos hablado y a poder ser que sea de viva voz. ¿Cuándo?”
“Ojalá pueda ser pronto. Mientras tanto un fuerte abrazo de sus hijos, hermanos, familiares y amigos que trabajan tan entusiastas en nuestra misión de Chile. P. José Luis Ezcurra, c.s.v. Superior provincial."
El P. José Luis Ezcurra en su apretada agenda, además de haber conversado con varias personalidades de Iglesia, tuvo gran interés en llegar a acuerdos con el Sr. Obispo de Valparaíso, Monseñor Emilio Tagle Covarrubias en vistas a concretar el proyecto de asumir la pastoral de la Parroquia "San Antonio" de Viña del Mar, ofrecida por Don Félix Ruiz de Escudero en forma verbal en numerosas oportunidades. Este anhelo de años anteriores, lo confirma una carta dirigida al Superior provincial de España, por el Hermano Luis Gutiérrez Consejero general, con motivo de su visita a la Misión acompañando al Superior general, P. Jean Real Pigeon en 1968.
"Don Félix quisiera, como sabe, que nos hiciéramos cargo de la Parroquia y de sus obras anejas... El Sr. Obispo nos dijo que vería con simpatía que nos pudiéramos hacer cargo de la parroquia... Los Clérigos de San Viator verían con simpatía que estuviéramos en condiciones de hacernos cargo de todo el complejo parroquial, pero no es nuestra principal preocupación... "
La Parroquia de "San Antonio" traía consigo la responsabilidad sobre la "Fundación María Teresa Brown de Ariztía" y el párroco era su presidente y albacea testamentario. Era muy difícil separar ambas funciones. A los Clérigos de San Viator les preocupaba asegurar la supervivencia y la gratuidad del colegio y considerar la pastoral parroquial y colegial como un todo, pero no administrar esa Fundación.
El acuerdo había llegado a tal nivel que se barajaron algunos nombres de sacerdotes y la posibilidad de enviar un diácono, como lo testimonia el Hermano Graciano San Martín:
"Otro acontecimiento relevante fue mi ordenación como diácono permanente, el segundo de toda la Congregación entera. Ya en repetidas veces el Párroco, Don Félix Ruiz de Escudero, me venía insistiendo que me ordenara sacerdote al ver mi actuación en la Parroquia. A mi edad esto me parecía difícil y le dije que podríamos empezar como Diácono Permanente que acababa de instaurarse en la Iglesia por Pablo VI. Entonces me dijo que de inmediato iba a hablar con el Sr. Obispo de Valparaíso para que sirviera en su Parroquia. Después de tres años de preparación y traslado a Puente Alto fui ordenado por el Obispo Auxiliar de Santiago, Monseñor Sergio Valech, en la Parroquia de Puente Alto, a cuyo solemne acto asistieron todos los Clérigos de San Viator de Chile el 21 de julio de 1974.”
“Estando en plenas funciones diaconales, en el mes de marzo de 1976, recibía una carta del P. Ezcurra en la que me decía que fuese al colegio de Viña para hacerme un miembro de la Parroquia como Diácono, pues según le había dicho el Sr. Obispo de Valparaíso al año siguiente se iban a hacer cargo de la Parroquia San Antonio... Como tardaba yo de hacer ese traslado, pues tanto el Párroco de Puente Alto como el Sr. Obispo de la zona estaban muy contentos de mis servicios, me escribió de nuevo urgiéndome a ir a Viña. Así que, sin apenas despedirme, salí a la carretera y me encaminé a mi nuevo destino, que fue un verdadero fracaso, pues al presentarme con el Director, P. Saturnino López, Don Felisín sobrino de Don Félix, nos recibió fríamente y dio a entender que no necesitaba de mis servicios..."
Desafortunadamente, por asuntos jurídicos testamentarios, no se encontró solución respecto a la separación de la administración de la Fundación "Teresa Brown de Ariztía" y la tarea pastoral del cura párroco. Las conversaciones se fueron distanciando y finalmente no se llegó a ningún acuerdo entre el obispado de Valparaíso y la Congregación.
Los Clérigos de San Viator continuaron administrando el Liceo "San Antonio" y colaborando en las labores parroquiales en la medida de sus posibilidades.
Al proceso de nueva toma de conciencia del carisma fundacional en tierra chilena se unieron las orientaciones del Capítulo general de 1972, convocando las energías de todos los religiosos para los seis años siguientes en torno a la doble prioridad referente a la misión apostólica y a la promoción de la vida religiosa.
Otro factor que influye positivamente en este caminar es la visita que realiza el Superior general P. Thomas Langenfeld junto al Consejero general, Hermano Pablo Villar, para animar a la Delegación en la línea propuesta por el Capítulo general.
En plenas Fiestas Patrias, el 19 de septiembre de 1974, llegaban al aeropuerto de Pudahuel, de Santiago, donde les esperaban una gran cantidad de viatores. Era la primera visita canónica que realizaba el Superior general a Chile.
El primer encuentro de los superiores fue con el Consejo de la Delegación en Puente Alto para un cambio de impresiones y planificar las visitas a las comunidades locales y conocer así, al mismo tiempo, las obras apostólicas. Todas las reuniones fueron muy fraternales y los hermanos tuvieron la oportunidad de expresarse y compartir con su primer pastor las inquietudes, esperanzas y preocupaciones en un clima de apertura y sinceridad.
En la carta pastoral que entregó el Superior general expresó con palabras de agradecimiento la acogida que recibió y sobre todo la gran admiración por la obra que se realizaba con tan escasos recursos pues las dificultades que existían en los centros educativos eran enormes por la malograda situación socio-económica del país. Entre sus diversas orientaciones manifestó:
"Se afirma que vuestra presencia en los centros educativos, a pesar de las dificultades que se encuentran en la situación sociopolítica de la Nación, es un camino valioso para realizar nuestra labor educativa de evangelización directa entre los alumnos, al mismo tiempo que proporciona, hoy más que nunca, la posibilidad de llegar a los apoderados y familias de nuestros educandos, campo que ofrece muchas oportunidades de acción apostólica complementaria.”
“Por otra parte, nuestros colegios o centros docentes pueden resultar otras tantas situaciones de partida para trabajar con grupos juveniles, comunidades de base que permiten insertarnos de forma más directa en la pastoral diocesana.”
“Muchas de las iniciativas e inquietudes apostólicas, encuentran fácilmente un campo de realización en el amplio abanico de necesidades de todo tipo, que la creación de una sociedad más justa exige. Ahora bien, no pocos se preguntan si esta multiplicidad apostólica, que en ocasiones calificáis de "activismo", no os lleva a una dispersión de fuerzas, con detrimento de la calidad de vuestra labor apostólica. Esto es fruto de la falta de planificación de la misión y fijación de los objetivos y prioridades de la misma, que en su momento autentifique la realización de los carismas personales. No faltan quienes se interrogan si no convendría sacrificar la cantidad de apostolados en beneficio de una calidad que diluya esta insatisfacción que agobia a muchos por no llegar a todo, y a la vez que permita la formación de equipos dinámicos de trabajo que resulten otras tantas comunidades de vida y de acción.”
“De la atenta lectura de los carismas de las diferentes personas y grupos comunitarios, de la evaluación de sus capacidades frente a las necesidades sociales y eclesiales de Chile, nacerá esa planificación decidida y flexible, que teniendo en cuenta las limitaciones propias de las situaciones de partida e incluyendo el aspecto económico, defina vuestra misión".
Las visitas del Superior provincial y posteriormente del Superior general no dejaron indiferentes a los Hermanos, sino que los movió a reflexionar en torno a las líneas propuestas que ellos como pastores dejaron a su paso por la Delegación chilena. El P. Feliciano Nebreda, Delegado Provincial, reaccionaba decididamente:
"En las dos visitas que este año hemos tenido, la del P. Provincial primero y luego la del P. General y del Hermano Pablo, se nos ha dicho sin tapujos que nos falta algo importante, casi ellos decían esencial para la marcha ideal de la Comunidad chilena. Eso cuasi esencial era: UNA PLANIFICACIÓN; EL FIJAR UNOS OBJETIVOS, EL SEÑALAR UNAS PRIORIDADES, EL REESTRUCTURAR, Y SI FUERA NECESARIO, NUESTRA VIDA COMUNITARIA.”
“Hemos oído que nuestros colegios de Chile son colegios importados, idénticos a los de España. ¿Quiere decir esto que nuestra labor apostólica y nuestra vida religiosa de entrega y de servicio, que nuestra generosidad... es también idéntica a la de España? ¿Hemos caído del primer fervor que nos trajo a estas latitudes? Si esto que hemos escuchado fuera exacto deberíamos preguntarnos si merece la pena el dar el salto para hacer igual que haríamos en España.”
“Es posible que en esto, haya algunos que piensen que no es verdad, y que en efecto no lo sea; pero hemos de enfrentar el dicho, el pensamiento, lo que al parecer trasluce. Si no es verdad, ¿ por qué lo aparenta? ¿Qué hay en nuestro modo de vivir al exterior, de ejercer el apostolado, de llevar nuestra vida comunitaria, que deja traslucir esto? Porque algo dejamos entrever, porque los que vienen, se llevan esa impresión.”
“Por eso, creo que es hora de que todos y cada uno de nosotros, en forma individual y comunitaria, nos hagamos estas preguntas y tratemos de buscar razones y causas que determinan estas impresiones. Pongámonos, por lo tanto, en reflexión y oración para intentar dar una solución a esta especie de tensión que estamos viviendo.”
“Haremos un esfuerzo para prescindir de lo que tenemos, de lo que hacemos, de nuestras tres obras actuales con el fin de que veamos qué es lo que ahora nos conviene, la Iglesia necesita, las almas nos piden. Con otras palabras cuál es la razón de estar nosotros en Chile."
Algunos religiosos, en varias ocasiones, habían insinuado la conveniencia de dedicar unas cuantas semanas en vacaciones escolares de verano para convivir y compartir las inquietudes que cada uno sentía sobre la vida comunitaria y apostólica. Urgía una revisión y reformulación de los objetivos que inspiraban la misión viatoriana chilena. Corrían aires de renovación y puesta al día en toda la Congregación, se hablaba de los carismas personales e institucionales, de mayor inserción entre los pobres, el compromiso socio-político de los religiosos, la situación de injusticia que vivía América Latina, y en particular se hacía necesaria una reacción a las críticas que venían de algunos Hermanos más jóvenes y de religiosos de España en el sentido de que el trabajo en tierras chilenas no era más que una repetición de lo que se hacía en la península. Un encuentro así suponía un fuerte desembolso de dinero, pero no fue obstáculo para que toda la Delegación fuese convocada a una asamblea más larga de lo acostumbrado. Se escogieron los días entre el 15 de enero y el 15 de febrero de 1975. Todos procuraron solucionar los problemas académicos y no se comprometieron en ningún apostolado o cursillo durante esas fechas. El Consejo de la Delegación propuso cuatro puntos para reflexionar:
• La Iglesia, en particular América Latina y en especial en Chile.
• La educación en América Latina y en concreto en Chile.
• Definición con la Iglesia y como Clérigos de San Viator dentro de la Iglesia chilena.
• Las comunidades locales como levadura dentro de la Iglesia.
Los Hermanos contaban con valiosos documentos publicados por la Dirección general, que orientaban hacia caminos de renovación de la vida religiosa viatoriana. Entre ellos se contaba con las cuatro publicaciones del 21° Capítulo general de 1969, las conclusiones del último Capítulo general "Clérigos de San Viator 1972" y "Clérigos de San Viator 1975" sobre la misión y relación con Dios.
Es interesante hacer notar que este último documento "Clérigos de San Viator 1975" fue, además, un trabajo de reflexión y consulta personal y comunitaria a toda la Congregación. Las respuestas se sintetizaron en un documento en la Dirección provincial que fue enviado a la Dirección general para su estudio en conjunto con los resultados de las otras provincias. Entre los días 13 al 22 de noviembre de 1976, en Madrid, se reunió el Consejo general extraordinario para discernir y evaluar las conclusiones generales. A partir de allí se expresaron, como documento previo los objetivos y pistas concretas de renovación para toda la Congregación en vistas al próximo Capítulo general que se efectuaría en 1978.
La Congregación a nivel internacional va labrando su camino de renovación y puesta al día solicitado por el Concilio Vaticano II, a nivel nacional la presencia de la Comunidad viatoriana se está estructurando, al mismo tiempo como Delegación con mayor autonomía.
Se comenzaban a dar pasos más seguros en las decisiones dado que la mayor inserción en la realidad del país y la distancia geográfica, la diferente realidad cultural y eclesial respecto de España propiciaban una mayor autogestión.
Este proceso ya tenía antecedentes en años anteriores. Los Hermanos, reunidos en Asamblea durante el verano de 1972, habían elaborado un documento donde reflejaban sus inquietudes y experiencia de gobierno. El documento llamado "Proyecto de Autonomía de la Misión de Chile" se envió a la consideración del Consejo provincial. Éste tocaba diversos aspectos de alto interés para la Misión chilena tales como, estudios sacerdotales y diaconales, elección del Superior delegado, fundación y cierre de casas, comunidad religiosa de base, presupuestos personales y dinero de bolsillo, viajes a España, religiosos jóvenes, plan de vida comunitaria, y envío de misioneros laicos.
Sin embargo, en España no tuvo la acogida esperada y la reacción del Consejo provincial no agradó a los Hermanos y la cuestión estuvo dilatada hasta el 31 de marzo de 1974 cuando el P. José Luis Ezcurra, Superior provincial abrió nuevamente el diálogo en esta área:
"El Consejo fue dando respuesta al documento en sucesivos momentos. Las observaciones apuntadas no contentaron a los Hermanos que ejercen su apostolado en Chile. Quizá parezca hoy un momento oportuno para una revisión de lo que entonces se escribió por una y otra parte y llegar al proyecto que satisfaga a todos. Circunstancias de hoy, a) la mentalidad ha evolucionado bastante en la Provincia, y algunos prejuicios de entonces hoy están superados. Ha pasado un tiempo prudencial para poder juzgar con serenidad y objetividad los diversos puntos de vista de aquel entonces. b) Se insinuaba desde España que podría ser oportuna la presencia en Chile de un representante de la Dirección provincial antes de la redacción definitiva. Además, que tras el diálogo epistolar establecido convenía una revisión del proyecto que con las convenientes enmiendas fuera aprobado cuanto antes. c) El actual Consejo provincial en su reunión del 20 de agosto último se pronunció en los siguientes términos (Re/ Acta del Consejo): "Les toca a ellos (Hermanos de Chile) autodeterminarse en asuntos internos de su compromiso apostólico, finanzas, formación, régimen de vida, etc. Pero en realidad sus Planes inciden de hecho sobre la planificación de la parte española de la Provincia, en particular en cuanto se refiere a la disponibilidad de personal nuevo.”
“TENIENDO EN CUENTA: que el documento en cuestión puede favorecer el desarrollo de la Misión Chilena, que la Provincia desea concretar esa mayor autodeterminación a favor de la gestión que en una región tan distante y también diferente llevan a cabo nuestros hermanos de Chile que, no obstante, nuestro mayor deseo es el estar vinculados estrechamente que, por último, no resulta nada fácil su elaboración a lo largo de una reunión y de un intercambio de pareceres SE DETERMINA, que tomando como base el DOCUMENTO presentado por la Delegación chilena... SE INICIE una redacción que plasme los intereses y deseos de todos. Para ello, se nombra una COMISIÓN de dos o tres en Chile, para la puesta al día del trabajo. Enviado a España con el V°B° del Delegado, allí se completaría o puntualizaría con sentido de mejora. Esta segunda redacción volvería a Chile para que la Asamblea juzgara el contenido, para que una vez hechas las observaciones pertinentes pudiera ser aprobado definitivamente por el Consejo de España".
Con este cúmulo de antecedentes y documentos de apoyo el encuentro convocado por el Superior de la Delegación en el verano de 1975 se realizó en la casa de Ejercicios de Padre Hurtado. Después de realizar el retiro anual, la comunidad dispuso de unos días de convivencia para profundizar en sus relaciones de fraternidad y llenar el vacío que sentían de comunicarse e intercambiar tantas experiencias vividas en los últimos años, que no habían sido nada fáciles. El horario de trabajo fue verdaderamente intenso. Se organizaron diversas comisiones de trabajo y las asambleas generales y las conclusiones fueron moderadas por el Hermano Javier Ortuondo. El fruto de todo este esfuerzo se plasmó en el documento final "Clérigos de San Viator 1975, en Chile". Contó con varios capítulos que versaron sobre la identidad de los viatores, la oración, la comunidad, el apostolado y el gobierno. En su declaración de su identidad a partir de las relaciones existenciales de la base expresaban:
"Los Clérigos de San Viator en Chile constituyen una Comunidad religiosa acogedora y fraterna, con una oración personal y comunitaria animadora de su vida activa. Siendo signo vivo de Cristo en el ambiente donde se incorpora, buscan la evangelización y educación de la fe en Colegios y Parroquias, preferentemente entre los pobres materiales acordes, con la Pastoral diocesana".
Y, preocupados por conocer y reflejar la realidad humano-social del pueblo chileno, analizaron sus características observadas directamente en los años de trabajo en el país con el fin de comprometerse responsablemente con su historia, sus valores, sus problemas y realizar opciones concretas que les mantengan atentos a las prioridades de la Iglesia, y a lo que Dios y el hombre les piden en cuanto a vida de oración y a la vida comunitaria. Respecto del apostolado optan decididamente por:
"Procurar que, dentro de la amplia gama de actividades apostólicas, se atienda preferentemente al pobre material.”
“Buscar una total integración de todos los religiosos, dentro de sus posibilidades y medios, a la Pastoral Diocesana, atentos a sus orientaciones y decisiones en: COLEGIOS, como dedicación especial, realizando una planificación conjunta que atienda convenientemente a profesores y alumnos, apoderados y personal de servicio, y EN PARROQUIAS: catequesis infantil y sacramental, juventud, adultos, liturgia, devoción mariana aportando nuestra creatividad, y unificando y jerarquizando nuestras obras. Que el interés por la búsqueda y cultivo de nuevas vocaciones se dé a todos los niveles de la Delegación"
Los religiosos, una vez más, emprendieron el camino hacia una gran movilización interna y se dispusieron a asumir sus riesgos. Se lanzaron hacia un sentido profético optando por Jesús, vivir en fraternidad y entregarse a la misión, comprometidos seriamente con los valores espirituales y con las personas, especialmente en el mundo juvenil y los más pobres.
Las experiencias vividas por los Hermanos en estos años, tanto en el proceso de consolidación interna como en el servicio a la Iglesia chilena, tiene connotaciones de gran relevancia. Su compromiso con los más necesitados se da preferentemente a partir de la escuela. Y desde allí, responden al clamor de los pobres haciéndose eco del llamado de los obispos:
"Sabemos las complejidades de los problemas económicos. Sabemos los esfuerzos que se hacen por salir adelante. Pero no podemos dejar de insistir en la extrema gravedad que significa, a la luz del Evangelio, el que por despido, por cesantía, o por el aumento del costo de la vida, por las causas internacionales o por las causas que sean, haya hogares en que ya no se cocina, haya niños pidiendo pan, haya alumnos que no pueden estudiar, porque no comen lo suficiente para concentrar su atención.”
“Una sola respuesta cabe a este desafío: hacer cuanto esté de nuestra parte por aliviar el hambre de quienes lo sufren y disponernos a aceptar con gusto cualquier medida de emergencia que nos impongan las autoridades, para que lleguen a todos o los alimentos que necesitan, o los medios para adquirirlos"
En 1975 la Conferencia de Religiosos de Chile también envió un mensaje a todos los religiosos del país donde, entre otras cosas, se dice:
"Conscientemente de la grave crisis socio-económica que afecta al mundo, y que repercute especialmente en nuestra patria haciendo que muchos de nuestros hermanos sufran hambre y cesantía, hacemos un llamado especial a todos los hombres y mujeres que libremente se han comprometido a seguir a Cristo en la Vida Religiosa:
• a vivir con mayor austeridad y sencillez nuestra Vida Religiosa;
• a fomentar, en los medios donde actuemos, mayor sobriedad de vida, evitando gastos superfluos como licenciaturas, viajes de fin de curso, festejos de primeras comuniones, etc.;
• a una mayor solidaridad personal y comunitaria para poder mejor compartir nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestros bienes, con los más necesitados".
La Comunidad viatoriana es sensible al dolor del pueblo y se suma a los esfuerzos de toda la Iglesia para ser solidaria con los que sufren. En una entrevista realizada en España al P. Feliciano Nebreda, Superior delegado, queda expresada la forma en que los Hermanos acompañan al pueblo en estos momentos tan difíciles:
"La situación es de hambre en muchos hogares de entre nuestros muchachos. Y en el campo del vestido, vivienda, etc., la situación es similar. En realidad, hay alimentos, lo que falta es dinero para comprar. Este es el ambiente actual de la Nación, y en particular del medio en que nosotros trabajamos y también la situación en que están nuestras obras.”
“Ello no hace sino aumentar nuestra ilusión y entusiasmo por la tarea que realizamos, pues estamos convencidos de que la primera condición para sacar a un país del subdesarrollo, es la instrucción y educación de los jóvenes de hoy que han de ser los hombres del mañana... Y lo que les ofrecemos no es tanto un pescado para quitar el hambre, cuanto un anzuelo para que lo pesquen ellos mismos.”
“Les proporcionamos también la moralidad cristiana, la fe y la esperanza que les ayuden a perseverar sin desesperarse, aunque el "pescadito" tarde en picar".
El año 1975 fue un año intenso. Apostólicamente los Hermanos siguen esforzándose para llegar a todas partes donde ven necesidad, con el inconveniente de abarcar demasiados apostolados diversos.
Aunque había llegado un gran refuerzo a la Misión en las personas de los Hermanos Julio Batalla y Francisco Javier Bernabé, el mucho trabajo, las múltiples ocupaciones y preocupaciones y la edad avanzada de algunos, comenzaron a minar la salud de los Hermanos. Varios se vieron obligados a seguir un régimen de descanso y otros estuvieron hospitalizados por diversas enfermedades. Entre ellos el más grave fue el Hermano Julián, Lagos quien sufrió una hemiplejia grave que lo dejó inválido y debió regresar a España. La comunidad chilena y especialmente el Liceo Parroquial San Antonio sintió un gran vacío, pues era un hombre bueno y un religioso ejemplar: muy servicial y siempre animoso. Murió en la Residencia de Valladolid, España, el 10 de junio de 1988.
El día 24 de marzo de 1976, el P. José Luis Ezcurra, Superior provincial, acompañado del Hermano José Martínez, Administrador provincial, comenzaba una nueva visita a la Delegación. Su presencia era necesaria y esperada. Tantas inquietudes en el corazón de los Hermanos urgían su presencia. Conversaron con cada uno y avivaron las esperanzas en una misión que valía la pena. Visitaron las comunidades y los días 17 y 18 de abril se reunieron en asamblea toda la Comunidad viatoriana. Evaluaron la realidad de la vida religiosa viatoriana y su acción en Chile en un ambiente de oración y discernimiento. El día 24 de abril, el P. Provincial presidió en la Parroquia San Antonio de Viña del Mar, la liturgia en la que el Hermano Gerardo Soto, religioso chileno, pronunció sus votos perpetuos. Resultó ser un día muy viatoriano con participación de todos los religiosos y muchos alumnos del Liceo Parroquial San Antonio.
En su informe de esta última visita, el Superior provincial expresa su sentir y pensar de la obra viatoriana y, al mismo tiempo, evalúa el quehacer de los Hermanos de este período entre 1974 y 1977:
"Es interesante constatar la variedad de actividades apostólicas de nuestros Hermanos de Chile, aunque se insiste que sean más compartidas, ya en equipo, ya a nivel de evaluaciones periódicas comunitarias.”
“Conviene instar a los superiores que no frenen posibles nuevas iniciativas apostólicas con tal que parezcan valiosas y aceptadas por la comunidad, aunque ello suponga algunos riesgos proporcionados.”
“Un peligro en Chile es la improvisación y dejar los proyectos a la voluntad. Se requieren planes de vida comunitaria y actividades apostólicas evaluables y con responsables que se comprometan a su realización.”
“La edad y el desgaste obligarán en breve a ciertos relevos o cambios en el personal.”
“El momento histórico difícil que soporta Chile, porque gran parte de la población pasa hambre, es compartido con generosidad por nuestros Hermanos.”
“Otra preocupación importante es la planificación de la pastoral de adultos a nivel de Padres y Apoderados. La eficiencia de nuestra labor colegial es proporcional al trabajo que se realiza con sus padres y apoderados de los niños. La pastoral de conjunto tiene como posibilidad y objetivo fundamental entre los nuestros la pastoral sacramental, centrada en la preparación catequética o catecumenado de la Comunión y Confirmación.”
“Los Señores obispos consultados han insistido en que se continúe con la obra colegial como apostolado más deseado por ellos. Esto nos debe animar a conservar con optimismo las actuales obras, y desde ellas potenciar aquellas actividades variadas y de valor inapreciable, que difícilmente se pudiera conseguir sin la base original.”
“Nota que engloba los puntos anteriores es la reflexión de una necesidad de compartir la vida fraternalmente y de no querer abarcar demasiados apostolados (a pesar de haber animado en varias ocasiones, la rica variedad de sus realizaciones) con detrimento del equilibrio personal y de la eficiencia del mismo apostolado)"
El trabajo como anunciadores de Jesucristo y su Evangelio exigió a los Clérigos de San Viator ser misioneros, escuchar los requerimientos de distintas interpelaciones de la Iglesia y la sociedad, para ser responsables a su propia vocación en tierras chilenas.
"Acción apostólica en los sectores de la catequesis y de la liturgia, en la escuela o fuera de ella, en la parroquia y en las nuevas comunidades cristianas; servicio a los no cristianos y a los que lo son sólo de nombre, por la pre-evangelización o la pre - catequesis.”
“Respuesta a las aspiraciones de los jóvenes, ayudándoles a liberar los dinamismos y los valores positivos que tratan de manifestarse y acogiendo en ellos cuanto tiende a manifestaciones comunitarias. Para ello: crear comunidades capaces de recibirles y escucharles; dar testimonio de un cristianismo vivo y comprometido, significativo y capaz de interpelarles; abrir a ellos nuestras comunidades en tanto que lugares en los que la adhesión a Jesucristo da un sentido profundo a la aspiración humana, lugares donde se profundiza constantemente la fe en Jesucristo; donde la celebración litúrgica nos hace participar en la acción de Cristo que, enviado por el Padre, vuelve a Él todas las cosas, lugares donde celebra la vida y la misión. Apertura de nuestra misión del lado de los desfavorecidos, los pobres y los marginados; compromiso en pro de una acción eficaz y concertada a favor de la justicia, poniendo nuestro poder moral al servicio de los que no tienen poder. Aprovechamiento de nuestra personalidad viatoriana para participar en la pastoral de conjunto como miembros plenamente activos en la misión pastoral de la Iglesia. Promoción en nuestros ambientes de vida y de trabajo de la iniciativa y participación de los seglares en la misión pastoral de la Iglesia. Entrega a tareas apostólicas urgentes - compromisos temporales concretos- que sean capaces de indicarnos nuevos caminos de misión."
Comprometidos en su consagración religiosa viatoriana y en su amor a la Iglesia, los Hermanos continuaron, con no pocas dificultades, pero con mucho entusiasmo su labor apostólica, acordes a los principios emanados del Capítulo general de 1972 y abiertos a nuevas experiencias. El Informe del estado de la Delegación de 1974, declara:
"El ambiente religioso en las tres casas lo podemos calificar de bueno, tanto en la caridad, en el cumplimiento de sus obligaciones religiosas y en el trabajo apostólico.”
“Con todo conviene destacar bastantes deficiencias en los compromisos religiosos dejados al cumplimiento personal. En las tres casas se hizo el plan de vida comunitaria. Se han tenido normalmente las reuniones de los sábados. En esas reuniones y en algunas circunstancias ha habido tensiones en Puente Alto, y en Viña se tuvo una tendencia a suprimir esas reuniones. Es algo común a las tres casas que las reuniones desembocan más en lo académico que en lo espiritual y apostólico.”
“Paralelamente a la labor académica se han desarrollado en las tres casas labores apostólicas tanto colegiales como extra-colegiales, con tendencia a adquirir constantemente nuevos compromisos, multiplicando la extensión de las obras, con perjuicio de su intensidad"
La sensibilidad y los anhelos de los religiosos por servir mejor a la Iglesia chilena los estaba conduciendo hacia un trabajo intenso, a un activismo en perjuicio de la vida espiritual y comunitaria. Los grupos apostólicos comienzan a aparecer con gran fuerza: Scouts, grupos del Movimientos Palestra, grupos de primeras comuniones y confirmaciones, mamás catequistas, cooperación en las parroquias donde se está inserto, cursillos de cristiandad, retiros espirituales por cursos, convivencias con padres y apoderados, capellanías de monjas, incluso un religioso trabajó como secretario de la Junta de Vecinos del sector donde residían. Fue necesario efectuar una profunda evaluación. El Superior provincial, P. José Luis Ezcurra en su primera visita a Chile que realizó en el mes de marzo de 1974 animó a los religiosos a fijar prioridades y ampliar el campo de apostolado hacia la parroquia:
"Se nota el peligro de llevar a cabo "apostolado de signo personalista". Si no se evalúa con frecuencia, corre el peligro en Chile de caer en "activismo", de no controlar ese aire de apostolados "aislados" y al peligro de activismo podría suceder otro peligro mayor: la excesiva y fácil familiaridad con personas que pronto resultaría un freno para el libre desenvolvimiento apostólico y comunitario...”
“A mi pregunta de si se está cumpliendo en Chile con el fin para que fue creada la "Misión", se respondió de manera totalmente positiva. Efectivamente, la llegada de los Clérigos de San Viator a este país respondía a un deseo: dedicación preferencial al pobre; principalmente a través de la enseñanza.”
“Quizá ha llegado el momento de ampliar ese primer apostolado, que es tan nuestro, con una labor parroquial más cualificada, que por otra parte, nunca se ha descuidado y que encaja igualmente dentro de nuestra idiosincrasia viatoriana.”
“Sin restar méritos a los muchos medios apostólicos existentes en la Iglesia ¿qué medio se puede presentar de una mayor eficacia e influencia que el realizado a través del colegio y la enseñanza?”
“Lo que hemos de cuestionarnos es si poseemos la creatividad, la iniciativa y el riesgo suficiente para que nuestra influencia espiritual, moral, apostólica sea proporcional al tiempo y a las energías que empleamos. No está tanto en abarcar demasiado, sino en la calidad de nuestro trabajo.”
“Si en la clase, a lo largo de los días y años, recibe el alumno un impacto imborrable y hasta definitivo para el resto de su vida, ¡cuántas otras actividades apostólicas se pueden organizar valiéndose del colegio como plataforma! ".
La visita del Padre provincial trajo mucho fruto a la Delegación y a cada Comunidad local. Además de hablar con cada religioso en particular, se elaboraban por primera vez los planes de vida comunitaria en presencia de un Superior provincial. También inauguró oficialmente el Refugio San Viator de Granizo y se adquirió una casa en Puente Alto para residencia de los Hermanos que trabajaban en la Escuela Las Nieves, que más tarde se convertiría en la primera casa Noviciado de la Misión chilena. Al momento de su partida dejó escritas unas líneas con carácter de animación e invitó a toda la comunidad a reflexionar sobre tres puntos importante: la conveniencia y necesidad de una mayor integración apostólica y planificación escolar, aunar esfuerzos en el ámbito comunitario y elaborar un plan de pastoral vocacional.
A su regreso, en España, el P. José Luis Ezcurra, escribió una afectuosa carta dirigida a los padres y familiares de los religiosos españoles que realizaban su apostolado en Chile contando lo que vivían los Hermanos en estos años en su ministerio, tanto al interior de la Congregación, como en su servicio a la Iglesia y a la sociedad chilena. Es una buena síntesis que nos testimonia su trabajo evangelizador en este último tiempo.
"Puente Alto. La Escuela Profesional con cerca de 700 alumnos. De ellos unos 120 son internos. Niños y jóvenes en su mayoría sin familia. La nueva experiencia que han iniciado con ellos es la de dividirlos en cuatro grupos; cada uno con un religioso al frente, forma un hogar. Ambiente de hogar y vivencia muy familiar entre los componentes del grupo. Hay que verlo para gustarlo...”
“Sigue el apostolado de la población "El Tranque" cuya Iglesia está adelantada. También se atiende a otra población denominada "Las Rosas".”
“El último de los Hermanos que ha llegado a Puente Alto, Javier Ortuondo se encuentra ya muy acostumbrado y además en su salsa, muy entusiasmado; con mucha dedicación al colegio donde ha organizado ya varias novedades y aún le queda tiempo para dar alguna hora de clase en la Universidad de Santiago.”
“Me gustaría decir algo del apostolado de cada uno de los Hermanos pero me limito por hoy a esta simple información general y sintética.”
“No muy lejos del colegio, aproximadamente a un kilómetro, se ha comprado una bonita casa con un terreno de más de doce mil metros cuadrados. Su finalidad es apostólica y comunitaria, a la par que una buena inversión para las circunstancias favorables de su adquisición.”
“Viña del Mar. Colegio que se mantiene a la cabeza de los centros educacionales de la bella ciudad del Pacífico, a pesar de ser subvencionado. La subvención estatal alcanza sólo para los sueldos de profesores de unos cuatro meses ¿Y el resto? El Centro de Padres se los tiene que ingeniar. Lo mismo ocurre en Ovalle. En estos aspectos hay que señalar que nuestros tres colegios son para la clase humilde y consecuentemente los hermanos viven con sencillez, pero, quizás por ello, muy alegres.”
“Apostolado parroquial, es muy posible que dentro de muy pocos días se ordene de diácono el Hermano Graciano, para la Iglesia de San Antonio de Viña del Mar.”
“Durante mi estancia en Viña del Mar inauguré un bonito refugio, construido con ayuda de nuestros colegiales. Está a unos 30 kilómetros de Viña del Mar en un terreno también nuestro y junto a la montaña. Lugar muy sano. Su objetivo: centro de encuentros y reuniones de grupos de reflexión y oración y también para scouts.”
“Ovalle. Colegio a donde han ido a parar los dos Hermanos jóvenes, últimamente llegados a Chile: Daniel y Elicio. Están muy entusiasmados.”
“Apostolado colegial - catequético en centro estatales, apostolado parroquial: grupos mixtos de Palestra y dirección a nivel diocesano; comunidades cristianas, scouts, medio pupilos.”
“Para tanta labor son bien pocos en número... pero buenos. Dentro de unos días les llegará el refuerzo del P. Roque; pero vuelve el Hermano Adelfo a España para un año a finales de este mes de abril.”
“Política y económicamente. El recordar ahora lo que mucha gente pasó en el régimen marxista les parece como una pesadilla o sueño.”
“Actualmente hay fuerte control militar; estilo dictatorial, pero la gente está tranquila, trabaja... se siente confiada y con esperanza en el futuro.”
“Momento económico difícil para el país y aunque pudiera conseguirse todo con dinero, no todos pueden comprar lo necesario, pues los sueldos no se han podido reajustar en la proporción de la subida de precios.”
“Nuestros Hermanos tienen lo suficiente; alimentación sana y abundante y no creo que suspiren por cambiar su estilo por el nuestro de mayor exquisitez.”
“Todos los Hermanos, sin excepción me han insistido de contar a los suyos lo que he visto y hemos hablado y a poder ser que sea de viva voz. ¿Cuándo?”
“Ojalá pueda ser pronto. Mientras tanto un fuerte abrazo de sus hijos, hermanos, familiares y amigos que trabajan tan entusiastas en nuestra misión de Chile. P. José Luis Ezcurra, c.s.v. Superior provincial."
El P. José Luis Ezcurra en su apretada agenda, además de haber conversado con varias personalidades de Iglesia, tuvo gran interés en llegar a acuerdos con el Sr. Obispo de Valparaíso, Monseñor Emilio Tagle Covarrubias en vistas a concretar el proyecto de asumir la pastoral de la Parroquia "San Antonio" de Viña del Mar, ofrecida por Don Félix Ruiz de Escudero en forma verbal en numerosas oportunidades. Este anhelo de años anteriores, lo confirma una carta dirigida al Superior provincial de España, por el Hermano Luis Gutiérrez Consejero general, con motivo de su visita a la Misión acompañando al Superior general, P. Jean Real Pigeon en 1968.
"Don Félix quisiera, como sabe, que nos hiciéramos cargo de la Parroquia y de sus obras anejas... El Sr. Obispo nos dijo que vería con simpatía que nos pudiéramos hacer cargo de la parroquia... Los Clérigos de San Viator verían con simpatía que estuviéramos en condiciones de hacernos cargo de todo el complejo parroquial, pero no es nuestra principal preocupación... "
La Parroquia de "San Antonio" traía consigo la responsabilidad sobre la "Fundación María Teresa Brown de Ariztía" y el párroco era su presidente y albacea testamentario. Era muy difícil separar ambas funciones. A los Clérigos de San Viator les preocupaba asegurar la supervivencia y la gratuidad del colegio y considerar la pastoral parroquial y colegial como un todo, pero no administrar esa Fundación.
El acuerdo había llegado a tal nivel que se barajaron algunos nombres de sacerdotes y la posibilidad de enviar un diácono, como lo testimonia el Hermano Graciano San Martín:
"Otro acontecimiento relevante fue mi ordenación como diácono permanente, el segundo de toda la Congregación entera. Ya en repetidas veces el Párroco, Don Félix Ruiz de Escudero, me venía insistiendo que me ordenara sacerdote al ver mi actuación en la Parroquia. A mi edad esto me parecía difícil y le dije que podríamos empezar como Diácono Permanente que acababa de instaurarse en la Iglesia por Pablo VI. Entonces me dijo que de inmediato iba a hablar con el Sr. Obispo de Valparaíso para que sirviera en su Parroquia. Después de tres años de preparación y traslado a Puente Alto fui ordenado por el Obispo Auxiliar de Santiago, Monseñor Sergio Valech, en la Parroquia de Puente Alto, a cuyo solemne acto asistieron todos los Clérigos de San Viator de Chile el 21 de julio de 1974.”
“Estando en plenas funciones diaconales, en el mes de marzo de 1976, recibía una carta del P. Ezcurra en la que me decía que fuese al colegio de Viña para hacerme un miembro de la Parroquia como Diácono, pues según le había dicho el Sr. Obispo de Valparaíso al año siguiente se iban a hacer cargo de la Parroquia San Antonio... Como tardaba yo de hacer ese traslado, pues tanto el Párroco de Puente Alto como el Sr. Obispo de la zona estaban muy contentos de mis servicios, me escribió de nuevo urgiéndome a ir a Viña. Así que, sin apenas despedirme, salí a la carretera y me encaminé a mi nuevo destino, que fue un verdadero fracaso, pues al presentarme con el Director, P. Saturnino López, Don Felisín sobrino de Don Félix, nos recibió fríamente y dio a entender que no necesitaba de mis servicios..."
Desafortunadamente, por asuntos jurídicos testamentarios, no se encontró solución respecto a la separación de la administración de la Fundación "Teresa Brown de Ariztía" y la tarea pastoral del cura párroco. Las conversaciones se fueron distanciando y finalmente no se llegó a ningún acuerdo entre el obispado de Valparaíso y la Congregación.
Los Clérigos de San Viator continuaron administrando el Liceo "San Antonio" y colaborando en las labores parroquiales en la medida de sus posibilidades.
Al proceso de nueva toma de conciencia del carisma fundacional en tierra chilena se unieron las orientaciones del Capítulo general de 1972, convocando las energías de todos los religiosos para los seis años siguientes en torno a la doble prioridad referente a la misión apostólica y a la promoción de la vida religiosa.
Otro factor que influye positivamente en este caminar es la visita que realiza el Superior general P. Thomas Langenfeld junto al Consejero general, Hermano Pablo Villar, para animar a la Delegación en la línea propuesta por el Capítulo general.
En plenas Fiestas Patrias, el 19 de septiembre de 1974, llegaban al aeropuerto de Pudahuel, de Santiago, donde les esperaban una gran cantidad de viatores. Era la primera visita canónica que realizaba el Superior general a Chile.
El primer encuentro de los superiores fue con el Consejo de la Delegación en Puente Alto para un cambio de impresiones y planificar las visitas a las comunidades locales y conocer así, al mismo tiempo, las obras apostólicas. Todas las reuniones fueron muy fraternales y los hermanos tuvieron la oportunidad de expresarse y compartir con su primer pastor las inquietudes, esperanzas y preocupaciones en un clima de apertura y sinceridad.
En la carta pastoral que entregó el Superior general expresó con palabras de agradecimiento la acogida que recibió y sobre todo la gran admiración por la obra que se realizaba con tan escasos recursos pues las dificultades que existían en los centros educativos eran enormes por la malograda situación socio-económica del país. Entre sus diversas orientaciones manifestó:
"Se afirma que vuestra presencia en los centros educativos, a pesar de las dificultades que se encuentran en la situación sociopolítica de la Nación, es un camino valioso para realizar nuestra labor educativa de evangelización directa entre los alumnos, al mismo tiempo que proporciona, hoy más que nunca, la posibilidad de llegar a los apoderados y familias de nuestros educandos, campo que ofrece muchas oportunidades de acción apostólica complementaria.”
“Por otra parte, nuestros colegios o centros docentes pueden resultar otras tantas situaciones de partida para trabajar con grupos juveniles, comunidades de base que permiten insertarnos de forma más directa en la pastoral diocesana.”
“Muchas de las iniciativas e inquietudes apostólicas, encuentran fácilmente un campo de realización en el amplio abanico de necesidades de todo tipo, que la creación de una sociedad más justa exige. Ahora bien, no pocos se preguntan si esta multiplicidad apostólica, que en ocasiones calificáis de "activismo", no os lleva a una dispersión de fuerzas, con detrimento de la calidad de vuestra labor apostólica. Esto es fruto de la falta de planificación de la misión y fijación de los objetivos y prioridades de la misma, que en su momento autentifique la realización de los carismas personales. No faltan quienes se interrogan si no convendría sacrificar la cantidad de apostolados en beneficio de una calidad que diluya esta insatisfacción que agobia a muchos por no llegar a todo, y a la vez que permita la formación de equipos dinámicos de trabajo que resulten otras tantas comunidades de vida y de acción.”
“De la atenta lectura de los carismas de las diferentes personas y grupos comunitarios, de la evaluación de sus capacidades frente a las necesidades sociales y eclesiales de Chile, nacerá esa planificación decidida y flexible, que teniendo en cuenta las limitaciones propias de las situaciones de partida e incluyendo el aspecto económico, defina vuestra misión".
Las visitas del Superior provincial y posteriormente del Superior general no dejaron indiferentes a los Hermanos, sino que los movió a reflexionar en torno a las líneas propuestas que ellos como pastores dejaron a su paso por la Delegación chilena. El P. Feliciano Nebreda, Delegado Provincial, reaccionaba decididamente:
"En las dos visitas que este año hemos tenido, la del P. Provincial primero y luego la del P. General y del Hermano Pablo, se nos ha dicho sin tapujos que nos falta algo importante, casi ellos decían esencial para la marcha ideal de la Comunidad chilena. Eso cuasi esencial era: UNA PLANIFICACIÓN; EL FIJAR UNOS OBJETIVOS, EL SEÑALAR UNAS PRIORIDADES, EL REESTRUCTURAR, Y SI FUERA NECESARIO, NUESTRA VIDA COMUNITARIA.”
“Hemos oído que nuestros colegios de Chile son colegios importados, idénticos a los de España. ¿Quiere decir esto que nuestra labor apostólica y nuestra vida religiosa de entrega y de servicio, que nuestra generosidad... es también idéntica a la de España? ¿Hemos caído del primer fervor que nos trajo a estas latitudes? Si esto que hemos escuchado fuera exacto deberíamos preguntarnos si merece la pena el dar el salto para hacer igual que haríamos en España.”
“Es posible que en esto, haya algunos que piensen que no es verdad, y que en efecto no lo sea; pero hemos de enfrentar el dicho, el pensamiento, lo que al parecer trasluce. Si no es verdad, ¿ por qué lo aparenta? ¿Qué hay en nuestro modo de vivir al exterior, de ejercer el apostolado, de llevar nuestra vida comunitaria, que deja traslucir esto? Porque algo dejamos entrever, porque los que vienen, se llevan esa impresión.”
“Por eso, creo que es hora de que todos y cada uno de nosotros, en forma individual y comunitaria, nos hagamos estas preguntas y tratemos de buscar razones y causas que determinan estas impresiones. Pongámonos, por lo tanto, en reflexión y oración para intentar dar una solución a esta especie de tensión que estamos viviendo.”
“Haremos un esfuerzo para prescindir de lo que tenemos, de lo que hacemos, de nuestras tres obras actuales con el fin de que veamos qué es lo que ahora nos conviene, la Iglesia necesita, las almas nos piden. Con otras palabras cuál es la razón de estar nosotros en Chile."
Algunos religiosos, en varias ocasiones, habían insinuado la conveniencia de dedicar unas cuantas semanas en vacaciones escolares de verano para convivir y compartir las inquietudes que cada uno sentía sobre la vida comunitaria y apostólica. Urgía una revisión y reformulación de los objetivos que inspiraban la misión viatoriana chilena. Corrían aires de renovación y puesta al día en toda la Congregación, se hablaba de los carismas personales e institucionales, de mayor inserción entre los pobres, el compromiso socio-político de los religiosos, la situación de injusticia que vivía América Latina, y en particular se hacía necesaria una reacción a las críticas que venían de algunos Hermanos más jóvenes y de religiosos de España en el sentido de que el trabajo en tierras chilenas no era más que una repetición de lo que se hacía en la península. Un encuentro así suponía un fuerte desembolso de dinero, pero no fue obstáculo para que toda la Delegación fuese convocada a una asamblea más larga de lo acostumbrado. Se escogieron los días entre el 15 de enero y el 15 de febrero de 1975. Todos procuraron solucionar los problemas académicos y no se comprometieron en ningún apostolado o cursillo durante esas fechas. El Consejo de la Delegación propuso cuatro puntos para reflexionar:
• La Iglesia, en particular América Latina y en especial en Chile.
• La educación en América Latina y en concreto en Chile.
• Definición con la Iglesia y como Clérigos de San Viator dentro de la Iglesia chilena.
• Las comunidades locales como levadura dentro de la Iglesia.
Los Hermanos contaban con valiosos documentos publicados por la Dirección general, que orientaban hacia caminos de renovación de la vida religiosa viatoriana. Entre ellos se contaba con las cuatro publicaciones del 21° Capítulo general de 1969, las conclusiones del último Capítulo general "Clérigos de San Viator 1972" y "Clérigos de San Viator 1975" sobre la misión y relación con Dios.
Es interesante hacer notar que este último documento "Clérigos de San Viator 1975" fue, además, un trabajo de reflexión y consulta personal y comunitaria a toda la Congregación. Las respuestas se sintetizaron en un documento en la Dirección provincial que fue enviado a la Dirección general para su estudio en conjunto con los resultados de las otras provincias. Entre los días 13 al 22 de noviembre de 1976, en Madrid, se reunió el Consejo general extraordinario para discernir y evaluar las conclusiones generales. A partir de allí se expresaron, como documento previo los objetivos y pistas concretas de renovación para toda la Congregación en vistas al próximo Capítulo general que se efectuaría en 1978.
La Congregación a nivel internacional va labrando su camino de renovación y puesta al día solicitado por el Concilio Vaticano II, a nivel nacional la presencia de la Comunidad viatoriana se está estructurando, al mismo tiempo como Delegación con mayor autonomía.
Se comenzaban a dar pasos más seguros en las decisiones dado que la mayor inserción en la realidad del país y la distancia geográfica, la diferente realidad cultural y eclesial respecto de España propiciaban una mayor autogestión.
Este proceso ya tenía antecedentes en años anteriores. Los Hermanos, reunidos en Asamblea durante el verano de 1972, habían elaborado un documento donde reflejaban sus inquietudes y experiencia de gobierno. El documento llamado "Proyecto de Autonomía de la Misión de Chile" se envió a la consideración del Consejo provincial. Éste tocaba diversos aspectos de alto interés para la Misión chilena tales como, estudios sacerdotales y diaconales, elección del Superior delegado, fundación y cierre de casas, comunidad religiosa de base, presupuestos personales y dinero de bolsillo, viajes a España, religiosos jóvenes, plan de vida comunitaria, y envío de misioneros laicos.
Sin embargo, en España no tuvo la acogida esperada y la reacción del Consejo provincial no agradó a los Hermanos y la cuestión estuvo dilatada hasta el 31 de marzo de 1974 cuando el P. José Luis Ezcurra, Superior provincial abrió nuevamente el diálogo en esta área:
"El Consejo fue dando respuesta al documento en sucesivos momentos. Las observaciones apuntadas no contentaron a los Hermanos que ejercen su apostolado en Chile. Quizá parezca hoy un momento oportuno para una revisión de lo que entonces se escribió por una y otra parte y llegar al proyecto que satisfaga a todos. Circunstancias de hoy, a) la mentalidad ha evolucionado bastante en la Provincia, y algunos prejuicios de entonces hoy están superados. Ha pasado un tiempo prudencial para poder juzgar con serenidad y objetividad los diversos puntos de vista de aquel entonces. b) Se insinuaba desde España que podría ser oportuna la presencia en Chile de un representante de la Dirección provincial antes de la redacción definitiva. Además, que tras el diálogo epistolar establecido convenía una revisión del proyecto que con las convenientes enmiendas fuera aprobado cuanto antes. c) El actual Consejo provincial en su reunión del 20 de agosto último se pronunció en los siguientes términos (Re/ Acta del Consejo): "Les toca a ellos (Hermanos de Chile) autodeterminarse en asuntos internos de su compromiso apostólico, finanzas, formación, régimen de vida, etc. Pero en realidad sus Planes inciden de hecho sobre la planificación de la parte española de la Provincia, en particular en cuanto se refiere a la disponibilidad de personal nuevo.”
“TENIENDO EN CUENTA: que el documento en cuestión puede favorecer el desarrollo de la Misión Chilena, que la Provincia desea concretar esa mayor autodeterminación a favor de la gestión que en una región tan distante y también diferente llevan a cabo nuestros hermanos de Chile que, no obstante, nuestro mayor deseo es el estar vinculados estrechamente que, por último, no resulta nada fácil su elaboración a lo largo de una reunión y de un intercambio de pareceres SE DETERMINA, que tomando como base el DOCUMENTO presentado por la Delegación chilena... SE INICIE una redacción que plasme los intereses y deseos de todos. Para ello, se nombra una COMISIÓN de dos o tres en Chile, para la puesta al día del trabajo. Enviado a España con el V°B° del Delegado, allí se completaría o puntualizaría con sentido de mejora. Esta segunda redacción volvería a Chile para que la Asamblea juzgara el contenido, para que una vez hechas las observaciones pertinentes pudiera ser aprobado definitivamente por el Consejo de España".
Con este cúmulo de antecedentes y documentos de apoyo el encuentro convocado por el Superior de la Delegación en el verano de 1975 se realizó en la casa de Ejercicios de Padre Hurtado. Después de realizar el retiro anual, la comunidad dispuso de unos días de convivencia para profundizar en sus relaciones de fraternidad y llenar el vacío que sentían de comunicarse e intercambiar tantas experiencias vividas en los últimos años, que no habían sido nada fáciles. El horario de trabajo fue verdaderamente intenso. Se organizaron diversas comisiones de trabajo y las asambleas generales y las conclusiones fueron moderadas por el Hermano Javier Ortuondo. El fruto de todo este esfuerzo se plasmó en el documento final "Clérigos de San Viator 1975, en Chile". Contó con varios capítulos que versaron sobre la identidad de los viatores, la oración, la comunidad, el apostolado y el gobierno. En su declaración de su identidad a partir de las relaciones existenciales de la base expresaban:
"Los Clérigos de San Viator en Chile constituyen una Comunidad religiosa acogedora y fraterna, con una oración personal y comunitaria animadora de su vida activa. Siendo signo vivo de Cristo en el ambiente donde se incorpora, buscan la evangelización y educación de la fe en Colegios y Parroquias, preferentemente entre los pobres materiales acordes, con la Pastoral diocesana".
Y, preocupados por conocer y reflejar la realidad humano-social del pueblo chileno, analizaron sus características observadas directamente en los años de trabajo en el país con el fin de comprometerse responsablemente con su historia, sus valores, sus problemas y realizar opciones concretas que les mantengan atentos a las prioridades de la Iglesia, y a lo que Dios y el hombre les piden en cuanto a vida de oración y a la vida comunitaria. Respecto del apostolado optan decididamente por:
"Procurar que, dentro de la amplia gama de actividades apostólicas, se atienda preferentemente al pobre material.”
“Buscar una total integración de todos los religiosos, dentro de sus posibilidades y medios, a la Pastoral Diocesana, atentos a sus orientaciones y decisiones en: COLEGIOS, como dedicación especial, realizando una planificación conjunta que atienda convenientemente a profesores y alumnos, apoderados y personal de servicio, y EN PARROQUIAS: catequesis infantil y sacramental, juventud, adultos, liturgia, devoción mariana aportando nuestra creatividad, y unificando y jerarquizando nuestras obras. Que el interés por la búsqueda y cultivo de nuevas vocaciones se dé a todos los niveles de la Delegación"
Los religiosos, una vez más, emprendieron el camino hacia una gran movilización interna y se dispusieron a asumir sus riesgos. Se lanzaron hacia un sentido profético optando por Jesús, vivir en fraternidad y entregarse a la misión, comprometidos seriamente con los valores espirituales y con las personas, especialmente en el mundo juvenil y los más pobres.
Las experiencias vividas por los Hermanos en estos años, tanto en el proceso de consolidación interna como en el servicio a la Iglesia chilena, tiene connotaciones de gran relevancia. Su compromiso con los más necesitados se da preferentemente a partir de la escuela. Y desde allí, responden al clamor de los pobres haciéndose eco del llamado de los obispos:
"Sabemos las complejidades de los problemas económicos. Sabemos los esfuerzos que se hacen por salir adelante. Pero no podemos dejar de insistir en la extrema gravedad que significa, a la luz del Evangelio, el que por despido, por cesantía, o por el aumento del costo de la vida, por las causas internacionales o por las causas que sean, haya hogares en que ya no se cocina, haya niños pidiendo pan, haya alumnos que no pueden estudiar, porque no comen lo suficiente para concentrar su atención.”
“Una sola respuesta cabe a este desafío: hacer cuanto esté de nuestra parte por aliviar el hambre de quienes lo sufren y disponernos a aceptar con gusto cualquier medida de emergencia que nos impongan las autoridades, para que lleguen a todos o los alimentos que necesitan, o los medios para adquirirlos"
En 1975 la Conferencia de Religiosos de Chile también envió un mensaje a todos los religiosos del país donde, entre otras cosas, se dice:
"Conscientemente de la grave crisis socio-económica que afecta al mundo, y que repercute especialmente en nuestra patria haciendo que muchos de nuestros hermanos sufran hambre y cesantía, hacemos un llamado especial a todos los hombres y mujeres que libremente se han comprometido a seguir a Cristo en la Vida Religiosa:
• a vivir con mayor austeridad y sencillez nuestra Vida Religiosa;
• a fomentar, en los medios donde actuemos, mayor sobriedad de vida, evitando gastos superfluos como licenciaturas, viajes de fin de curso, festejos de primeras comuniones, etc.;
• a una mayor solidaridad personal y comunitaria para poder mejor compartir nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestros bienes, con los más necesitados".
La Comunidad viatoriana es sensible al dolor del pueblo y se suma a los esfuerzos de toda la Iglesia para ser solidaria con los que sufren. En una entrevista realizada en España al P. Feliciano Nebreda, Superior delegado, queda expresada la forma en que los Hermanos acompañan al pueblo en estos momentos tan difíciles:
"La situación es de hambre en muchos hogares de entre nuestros muchachos. Y en el campo del vestido, vivienda, etc., la situación es similar. En realidad, hay alimentos, lo que falta es dinero para comprar. Este es el ambiente actual de la Nación, y en particular del medio en que nosotros trabajamos y también la situación en que están nuestras obras.”
“Ello no hace sino aumentar nuestra ilusión y entusiasmo por la tarea que realizamos, pues estamos convencidos de que la primera condición para sacar a un país del subdesarrollo, es la instrucción y educación de los jóvenes de hoy que han de ser los hombres del mañana... Y lo que les ofrecemos no es tanto un pescado para quitar el hambre, cuanto un anzuelo para que lo pesquen ellos mismos.”
“Les proporcionamos también la moralidad cristiana, la fe y la esperanza que les ayuden a perseverar sin desesperarse, aunque el "pescadito" tarde en picar".
El año 1975 fue un año intenso. Apostólicamente los Hermanos siguen esforzándose para llegar a todas partes donde ven necesidad, con el inconveniente de abarcar demasiados apostolados diversos.
Aunque había llegado un gran refuerzo a la Misión en las personas de los Hermanos Julio Batalla y Francisco Javier Bernabé, el mucho trabajo, las múltiples ocupaciones y preocupaciones y la edad avanzada de algunos, comenzaron a minar la salud de los Hermanos. Varios se vieron obligados a seguir un régimen de descanso y otros estuvieron hospitalizados por diversas enfermedades. Entre ellos el más grave fue el Hermano Julián, Lagos quien sufrió una hemiplejia grave que lo dejó inválido y debió regresar a España. La comunidad chilena y especialmente el Liceo Parroquial San Antonio sintió un gran vacío, pues era un hombre bueno y un religioso ejemplar: muy servicial y siempre animoso. Murió en la Residencia de Valladolid, España, el 10 de junio de 1988.
El día 24 de marzo de 1976, el P. José Luis Ezcurra, Superior provincial, acompañado del Hermano José Martínez, Administrador provincial, comenzaba una nueva visita a la Delegación. Su presencia era necesaria y esperada. Tantas inquietudes en el corazón de los Hermanos urgían su presencia. Conversaron con cada uno y avivaron las esperanzas en una misión que valía la pena. Visitaron las comunidades y los días 17 y 18 de abril se reunieron en asamblea toda la Comunidad viatoriana. Evaluaron la realidad de la vida religiosa viatoriana y su acción en Chile en un ambiente de oración y discernimiento. El día 24 de abril, el P. Provincial presidió en la Parroquia San Antonio de Viña del Mar, la liturgia en la que el Hermano Gerardo Soto, religioso chileno, pronunció sus votos perpetuos. Resultó ser un día muy viatoriano con participación de todos los religiosos y muchos alumnos del Liceo Parroquial San Antonio.
En su informe de esta última visita, el Superior provincial expresa su sentir y pensar de la obra viatoriana y, al mismo tiempo, evalúa el quehacer de los Hermanos de este período entre 1974 y 1977:
"Es interesante constatar la variedad de actividades apostólicas de nuestros Hermanos de Chile, aunque se insiste que sean más compartidas, ya en equipo, ya a nivel de evaluaciones periódicas comunitarias.”
“Conviene instar a los superiores que no frenen posibles nuevas iniciativas apostólicas con tal que parezcan valiosas y aceptadas por la comunidad, aunque ello suponga algunos riesgos proporcionados.”
“Un peligro en Chile es la improvisación y dejar los proyectos a la voluntad. Se requieren planes de vida comunitaria y actividades apostólicas evaluables y con responsables que se comprometan a su realización.”
“La edad y el desgaste obligarán en breve a ciertos relevos o cambios en el personal.”
“El momento histórico difícil que soporta Chile, porque gran parte de la población pasa hambre, es compartido con generosidad por nuestros Hermanos.”
“Otra preocupación importante es la planificación de la pastoral de adultos a nivel de Padres y Apoderados. La eficiencia de nuestra labor colegial es proporcional al trabajo que se realiza con sus padres y apoderados de los niños. La pastoral de conjunto tiene como posibilidad y objetivo fundamental entre los nuestros la pastoral sacramental, centrada en la preparación catequética o catecumenado de la Comunión y Confirmación.”
“Los Señores obispos consultados han insistido en que se continúe con la obra colegial como apostolado más deseado por ellos. Esto nos debe animar a conservar con optimismo las actuales obras, y desde ellas potenciar aquellas actividades variadas y de valor inapreciable, que difícilmente se pudiera conseguir sin la base original.”
“Nota que engloba los puntos anteriores es la reflexión de una necesidad de compartir la vida fraternalmente y de no querer abarcar demasiados apostolados (a pesar de haber animado en varias ocasiones, la rica variedad de sus realizaciones) con detrimento del equilibrio personal y de la eficiencia del mismo apostolado)"
El trabajo como anunciadores de Jesucristo y su Evangelio exigió a los Clérigos de San Viator ser misioneros, escuchar los requerimientos de distintas interpelaciones de la Iglesia y la sociedad, para ser responsables a su propia vocación en tierras chilenas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)